Sábado 03/12/2016. Actualizado 01:21h

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Montilla “Lamparilla”

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«Ahora soy barbero / y soy comadrón, / y soy sacamuelas, / y soy sangrador.» Así cantaba el jocundo Lamparilla, protagonista de la zarzuela El barberillo de Lavapiés. Nuestro ministro menestral José Montilla no se expresa como aquél, en romance corto y con castizo desparpajo, sino en prosa venenosa y cabreada. Sin embargo, puede proclamar igualmente que es barbero y comadrón, sacamuelas, sangrador: Montilla representa el papel de Lamparilla torvo en el gabinete sainetero de Rodríguez Zapatero. Barberoes, de ésos que pelan las barbas del vecino pero no necesitan poner las suyas a remojar, porque a ellos no hay quien les toque un pelo. Montilla, que era parte como consejero general de La Caixa cuando venció la deuda contraída por el PSC, es ahora juez como ministro de Industria en la opa de Gas Natural sobre Endesa, respaldada por la entidad catalana. «Y ni el mismo diablo sabe / lo que he sido y lo que sé», canta Lamparilla en su tuna tonadilla, que parece de Montilla. Quizá el diablo no lo sepa, pero sí Pedro Jota, que nos lo va contando. Comadrónes, de ésos que con su politizada partería traen al mundo de la televisión analógica los canales que engendran los amigos, y dejan nonatos aquellos otros cuyo nacimiento sólo va a suponerles un insoportable berreo en el oído. Es el caso de la aquiescencia de Montilla para que Canal Plus pudiera emitir en abierto, mientras se negaba a conceder la licencia a Veo TV y a Net TV, o su posición beligerante para que Telemadrid no pudiese tener una segunda cadena, pues no hay mayor enemigo de Montilla “Lamparilla” y los suyos que la Aguirre. Sacamuelases, de ésos que ven inflamación siempre en el lado diestro de la quijada y extraen la pieza aunque esté sana. Como cree Montilla que por esa parte los molares no tienen más que caries o vaya a usted saber el qué, se ve en la obligación de sacar las tenazas e intervenir, y además sin anestesia. Entonces suelta lo de la desvergüenza de la derecha nacionalcatólica, o cavernaria, o ultramontana, o el adjetivo que según el día le resulte más sabroso. Si por él fuera, dejaría media mandíbula monda y lironda, para poder masticar mejor. Sangradores, de ésos cuyo método de sanación consiste en extraer del cuerpo los humores nocivos, la bilis negra. Montilla identifica como tal a los medios no afines, la COPE o El Mundo, y a ellos aplica su afán chupóptero. Según él, Federico Jiménez Losantos y Pedro Jota Ramírez son personajes amorales, servidores de la derecha más extrema, que obviamente están causando un trastorno al organismo social. «Peino, corto y rizo, / y adobo la piel, / y echo sanguijuelas / que es lo que hay que ver.» Éste es Montilla “Lamparilla”. Lo que hay que ver.

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