Sábado 03/12/2016. Actualizado 01:21h

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Tribuna libre

Morderse la lengua

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Hay ministras cuya incontinencia verbal reclama una cura de silencio, y eso a pesar de que la custodia de la Lengua se incluye en el elenco de sus encargos. La gestión de Carmen Calvo desde que tomó posesión como Ministra de Cultura el pasado 19 de Abril está marcada por cuatro meses de polémicas, dimisiones y malentendidos a costa de sus excesos verbales.

 

Dado su potencial estilístico, tras la inesperada victoria socialista algunas voces la señalaron como nueva Portavoz del Gobierno.  Simpatía no le falta. Más de algún colega del partido estará cruzando los dedos para ver si el aire acondicionado y los helados le han agarrotado durante algún tiempo las cuerdas vocales. Con su última actuación ha hecho “el Agosto” llevándose por delante a la gerente del Teatro Real Inés Argüelles, que ha dimitido por las continuas declaraciones de la Ministra en las que reiteraba su intención de hacer cambios en el Teatro.

 

Su debut estelar tuvo lugar en la primera gran intervención pública con ocasión de los Premios Cinematográficos José  Mª Forqué. En la ceremonia aseguró que “no habría ningún Torquemada entre sus nombramientos”. Tras su mención histórica y ya crecida en el arte de los discursos, más tarde prometió una sustancial rebaja del IVA en discos y libros. Para más señas anunció que el gobierno bajaría el  IVA musical del 16% al 4%,  y el editorial del 4% al 1%. El problema es que esta rebaja compete a  la Unión Europea y no al Gobierno de España. No tardó en llegar la desautorización de la propia Vicepresidenta del Ejecutivo y del titular de Economía.

 

Corría el mes de Mayo cuando el hasta entonces director del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Juan Manuel Bonet presentaba su dimisión ante el “no diálogo de la  Ministra, su ausencia de tacto y el tono crecientemente hostil de sus declaraciones”.  Carmen Calvo se había encargado de vocear sutilmente que en el “Reina Sofía nadie había puesto su cargo a disposición de la Ministra”.

 

No hace falta adentrarnos en el capítulo de adhesiones inquebrantables hacia algunos directores del cine español. El mismo día de su toma de posesión había prometido una política de “afectos especiales”, que muy pronto veremos transformada en subvenciones millonarias. Sigan informados. Se avecina un año entretenido en lo que a verborrea cultural se refiere.

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