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Orlando Zapata: otra contundente carta

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En este momento de crisis generalizada en Cuba, la exigencia de la comunidad internacional al gobierno puede contribuir extraordinariamente a los esfuerzos de los cubanos por avanzar con respeto a las opiniones diversas, justicia y honestidad

“Orlando Zapata Tamayo, Yo Acuso al Gobierno Cubano, por la Libertad de los Presos Políticos Cubanos” es un documento contundente puesto a la firma en http://firmasjamay libertad.com/ozt/index.php, por el periodista español Juan Antoni Guerrero y otros colaboradores. Llevar a palabras nuestros sentimientos sobre esta iniciativa nunca expresaría cabalmente nuestro agradecimiento a los promotores y las decenas de miles de personas que exigen a las autoridades de Cuba reparar la injusticia cometida contra nuestros prisioneros de conciencia y políticos pacíficos.

Hace siete años las autoridades cubanas aún paseaban la aureola de la Revolución, había millones de  personas obnubiladas en el mundo y muchos de quienes se  esforzaban por contribuir a la democracia y el respeto de los derechos humanos creían que se disfrutaban en Cuba. El gobierno aprovechó la invasión a Iraq para lanzar el zarpazo contra la pacífica oposición los días 18, 19 y 20 de marzo de 2003. Sin embargo, nuestras voces denunciado lo ocurrido fueron escuchadas por personas, organizaciones no gubernamentales, parlamentos y gobiernos, sobre todo cuando se enteraron estupefactos de los 75 juicios sumarísimos con condenas de hasta 28 años y el coincidente fusilamiento de tres jóvenes negros por haber cometido el error de secuestrar un barco para huir del país, a pesar de no realizar ningún hecho de sangre. Lo han llamando “gesto ejemplarizante” hasta fecha tan reciente como la Mesa Redonda de la televisión cubana el 17 de marzo pasado.

La Carta Abierta contra la Represión en Cuba auspiciada por Cubaencuentro el 2 de abril de 2003 que expresa: “Los abajo firmantes, intelectuales, artistas y políticos del mundo democrático, exigimos al gobierno cubano la inmediata liberación de todos los disidentes, que desean la soberanía y la democracia de su país, y demandamos el cese de la represión contra la oposición pacífica” tuvo un gran impacto sobre el régimen.   Tanto fue así que llevó a 26 personalidades cubanas de esas esferas a enviar el “Mensaje desde La Habana para Amigos que están lejos”, con la falsificación de la realidad el 19 de abril. La respuesta fue “Queridos amigos cubanos (de dentro y fuera de Cuba) el 28 de abril. 

Entre los firmantes de los ambos textos extranjeros se encontraban muchas personalidades que habían estado ilusionadas con la llamada revolución, como Pedro Almodóvar, Ana Belén y Víctor Manuel, quienes nuevamente muestran su solidaridad con el pueblo cubano a través de la carta que actualmente nos apoya.  

Entonces, con la policía política como compañía permanente, estábamos rodeadas de informantes, y teníamos vecinos amedrentados. Fuimos a las visitas de 10 minutos en el cuartel general de la Seguridad del Estado, Villa Marista en La Habana,  otras 12 provincias y el municipio especial Isla de la Juventud, en pequeños cuartos con oficiales y grabación garantizada. Asistimos a los juicios en locales asediados y público seleccionado, los diplomáticos impedidos de ingreso y los corresponsales extranjeros expulsados a mucha distancia. Los rostros tensos y la pérdida inmediata de peso de nuestros seres queridos denotaban los rigores de los interrogatorios, con la intención de inculpaciones a gusto del gobierno que, al no lograrlo, dictó muchos años de prisión, celdas de aislamiento o castigo, convivencia con presos comunes de alta peligrosidad y cientos de kilómetros de distancia para torturar a reo y familia. El hostigamiento ha sido permanente por nuestras demandas de libertad y trato adecuado a ellos.

En Cuba, desde hace meses, se repite el ambiente de aquellos tiempos previos a la gran represión de 2003, conocida como Primavera Negra. Quienes estábamos involucrados en todo el país en la Sociedad de Periodistas Manuel Márquez Sterling y la edición de los dos números de la revista De Cuba, en distintas agencias de prensa, bibliotecas, agrupación de médicos o pedagogos independientes; en la recolección de firmas entre la población para el Proyecto Varela, afrontábamos las amenazas de la policía política y, a pesar de la indefensión frente al poder totalitario, nos contagiábamos el entusiasmo y la satisfacción por haber sobrepasado El miedo y la doble moral impuesta durante decenios. Desde entonces somos libres, al igual que  los 53 prisioneros de conciencia de los 75, que aún permanecen en inhumanas condiciones de prisión y la salud física muy quebrantada, y los 10 con licencia extrapenal que permanecen en el país y pueden ser regresados a las cárceles, así como casi 200 prisioneros políticos más. Es libre la disidencia pacifica que se recuperó e incrementó; todos los empeñados en forjar la sociedad civil que reconstruya Cuba.

Pasados 7 años, la supuesta nueva dirección del gobierno ya no engaña a los cubanos con sus promesas dilatadas. El asesinato de estado a Orlando Zapata Tamayo y la represión a personas indefensas  despereza a la comunidad internacional. Ahora la situación es mucho más adversa para el totalitarismo, sin el apoyo político popular e inmerso en la corrupción y la confrontación en sus mismas filas. Si no se imponen las fuerzas convencidas de la necesidad, como dijera Raúl Castro, de cambios estructurales y de conceptos, no se respetan los derechos y no se libera la creatividad individual, podrían haber fuertes protestas populares con sangrienta represalia. Sería mucho más que 75 encarcelados, 3 humildes jóvenes negros asesinados en 2003 y otro joven negro en 2010.

En este momento de crisis generalizada en Cuba, la exigencia de la comunidad internacional al gobierno puede contribuir extraordinariamente a los esfuerzos de los cubanos por avanzar con respeto a las opiniones diversas, justicia y honestidad en el camino de la verdadera democracia.

“Somos
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