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Tribuna libre

El París más popular nunca ha dejado de celebrar su Pasión

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Los españoles creemos que lo de las procesiones en Semana Santa es cosa nuestra. Y no. Seguro que hay pocas personas que hayan venido a París y se hayan topado con un “Via Crucis” en plena calle.

Los españoles creemos que lo de las procesiones en Semana Santa es cosa nuestra. Y no. Seguro que hay pocas personas que hayan venido a París y se hayan topado con un “Via Crucis” en plena calle. Yo tengo que reconocer que he tardado años en conocer la existencia de estas manifestaciones cristianas en el corazón de la capital gala, pero haberlas, haylas. Sin ir más lejos, este viernes, quince procesiones con el Via Crucis salieron por distintos recorridos parisinos. El más popular es el de Montmartre, pero también hubo en el corazón de la isla de Saint-Louis, en torno a Saint-Germain des Prés, sobre los Campos de Marte, en plenos Campos Elíseos, y hasta un recorrido por los hospitales del distrito 14, incluida la famosa prisión de la Santé. Además de estas manifestaciones que son más o menos recientes, o que han sido retomadas tras unos años de interrupción, existen otras que no han cedido a la usura del tiempo. En el Teatro de Ménilmontant, el barrio que cantaba Charles Trenet -“Cést là que j’ai laissé mon coeur”-, siguen fieles a una tradición que este año cumple su 75 aniversario: la representación de La Pasión. Es el espectáculo con más solera de todo París, y tiene lugar en el teatro más antiguo de este barrio popular, del que proceden personajes como Maurice Chevalier o Edith Piaf. Todos los años, desde 1932, los vecinos del barrio, a veces familias enteras, con una tradición que se hereda de padres a hijos, participan en la representación de La Pasión de Cristo, unos sobre el escenario, otros detrás, pendientes de la luz o los decorados. Actores de la Comédie française les han ofrecido sus consejos, y Donald Cardwell, autor del vestuario y decorados de más de quinientas piezas de teatro y espectáculos en las mayores salas de París, también ha sido el creador de los trajes de La Pasión de Menilmontant en los últimos años.