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Tribuna libre

El Partido Comunista va muy mal de dinero, pero no se desprende de las ‘joyas’ de la familia

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Lejos quedan los tiempos en los que llegaban desde Moscú dos millones de dólares cada año para la financiación del Partido Comunista de Francia. Y esto ha hecho saltar las señales de alarma y plantear si el Partido Comunista tendrá que desprenderse de los regalos recibidos de artistas camaradas. Desde el partido aseguran que ni han vendido, ni venderán las joyas de familia.

El hecho de no haber obtenido en las elecciones presidenciales más que 1,93% de votos, significa para el Partido Comunista francés que el Estado no le ingresará la integralidad de sus gastos de campaña (4,6 millones de euros), como tampoco lo hizo en 2002. Y los malos resultados que se presume obtendrá en las legislativas le va a privar también de ingresos mayores, cifrados en decenas de miles de euros, ya que últimamente vive de las indemnizaciones que ingresan sus 12.000 cargos electos, diputados y alcaldes y concejales, que también pueden perder sus puestos en las elecciones del año que viene.

Lejos quedan aquellos tiempos (hasta 1990) en los que llegaban desde Moscú dos millones de dólares cada año para la financiación del Partido Comunista de Francia.

Estos datos han hecho saltar las señales de alarma, y han llevado a plantear si el Partido Comunista tendrá que desprenderse de los regalos recibidos de artistas camaradas. Pero desde el partido aseguran que ni han vendido, ni venderán las joyas de familia.

Entre estos tesoros se encuentra “La Joconda con bigote” de Marcel Duchamp, regalado por Aragon, un tapiz de Fernand Léger y una vidriera realizado por la esposa de éste, así como la propia sede del partido, obra de Oscar Niemeyer.

El edificio que acoge la sede del Partido Comunista francés, fue concebido por el arquitecto brasileño, que realizó el proyecto de forma gratuita en 1965, aunque construido en 1980. Consta de un cuerpo principal que se eleva sobre un espacio triangular e inclinado, a modo de cortina ondulada que permite ocultar los feos edificios situados detrás, y delante de este muro-cortina aparece una cúpula medio enterrada, que cobija la sala del Comité Central. Es una sala espectacular, con el suelo inclinado tapizado de verde manzana, los muros de cemento y el techo cubierto de miles de placas de aluminio que ocultan sabiamente los focos de luz.

Que los tiempos no son lo que eran lo muestra el que este templo del comunismo no sólo sirve en los últimos tiempos para las reuniones del Comité, sino que también alberga otras actividades, como por ejemplo una rueda de prensa de la cantante islandesa Björk.

Pero parece ser que el resto de los tesoros atribuidos al Partido Comunista no serían más que fabulaciones y rumores, como el que indicaba que la presencia de un Picasso donde no había más que el esbozo del cráneo de Picasso realizado por Ernest Pignon.