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Cuando el poder se disfraza de sensatez

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La huida del gobierno del Partido Popular en la guerra del aborto es la escapada del descreído. Es la marcha atrás de quien por valores tiene, realmente, al dinero, al voto y al poder.

Un artículo de...

José Luis Hernangómez
José Luis Hernangómez

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La huida del gobierno del Partido Popular en la guerra del aborto es la escapada del descreído. Es la marcha atrás de quien por valores tiene, realmente, al dinero, al voto y al poder. ¿El Gobierno busca ahora el consenso? ¿ ahora y no antes? ¿sí con el aborto y no en otras materias? ¿buscó el consenso en la reforma laboral? ¿lo buscó en la reforma educativa? ¿lo busca en política exterior? ¿o en seguridad y defensa? ¿y en política interna? Este gobierno del PP ¿buscará también consenso y terminará vendiéndonos las bondades imaginarias de los independentismos?

No sirven de nada la doctrina del PP ni su programa electoral; tampoco la doctrina del Tribunal Constitucional tras la sentencia motivada por el recurso que interpuso el propio PP; ni los avales a la tramitación de la ley otorgados por los organismos competentes; ni la mayoría en el Congreso (sede, al parecer, de la soberanía popular). Consenso y sensatez. Pues no cuela.

A partir de ahora, quizá el PP elabore sus programas electorales mediante el consenso con las restantes fuerzas políticas. Será un experimento interesante. O continúe actuando como lo ha hecho ahora con esta retirada. En ambos casos, estará deslegitimando al electorado que le respaldó en base a un programa y a una doctrina (léase valores, aunque es obvio que no es así exactamente). Eso de no cumplir las promesas electorales y de despachar los asuntos de importancia en un minuto ante micrófonos en un pasillo en lugar de hacerlo en el Parlamento, es una práctica letal para la solidez del sistema democrático.

Cuando los valores que se defienden son el dinero, el voto y el poder, la vida humana no vale nada. Ni la tuya, querido lector, ni la mía ni la de las mujeres y de sus hijos por nacer. La de nuestros hijos y nietos de esta sociedad envejecida. Con estas actuaciones, pautadas por la bola de cristal de las encuestas, de consejeros instalados en una sombra cómoda y por la miseria moral de algunos gobernantes, el PP se ha especializado en consolidar algunos disparates de la izquierda, algunos incluidos en el proyecto de ingeniería social emprendido hace unos años por el señor Rodríguez Zapatero. Los gobiernos de este partido permiten el asentamiento de las leyes “progres” a pesar de que los gobiernos de este partido llegan al poder prometiendo las reformas pertinentes.

Este miedo congénito del gobierno del PP a defender a la vida humana puede que traiga consecuencias políticas estructurales relevantes aún por determinar. ¿Por qué? Porque parte de la población, la que mayoritariamente apoyó al PP para que gobernara según lo ofertado en su programa electoral, se ha quedado sin representación parlamentaria. No hay un partido que represente o defienda al menos parcialmente los valores del humanismo cristiano. O la vida, por ejemplo, y sin ir más lejos.

La dimensión política grave de este asunto es que, en una democracia, los ciudadanos (votantes a veces, contribuyentes siempre) no necesitamos votar a un partido para que, luego, cuando gobierne, termine haciendo lo que le digan los otros partidos, olvidando lo que prometió para alcanzar el poder.

El poder del dinero, el poder del poder, el poder de la mentira, es una de las termitas sociales que padecemos. Algo huele a podrido en ese poder y algo huele a podrido entre sus altos responsables cuando los esfuerzos no se dedican a defender la vida, la libertad y las necesidades básicas de las personas. Y algo olerá a podrido entre todos nosotros, sociedad civil, miembros de izquierda, de derecha o mediopensionistas, si no actuamos para lograr que el aborto deje de ser un derecho, disparate legislativo sin parangón. Movamos ficha en defensa de la vida y de la mujer que se ve en un callejón sin salida. En defensa de la vida digna. La vida vale más que el consenso.

“Somos
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