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Paseando a Mister Blair

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Para el ex ministro de Defensa, José Bono, era sencillamente un “gilipollas”. Para la progresía de este país, un ser despreciable.

Para el ex ministro de Defensa, José Bono, era sencillamente un “gilipollas”. Para gran parte de la progresía de este País, su implicación en la guerra de Irak y su presencia en la famosa foto de las Azores junto a Bush y a Aznar, le hacían prácticamente un ser despreciable. Pero mira por donde, nunca se sabe las vueltas que puede dar la vida, y esta semana hemos asistido a toda un gran esfuerzo de la potente maquinaria de propaganda gubernamental para presentar ante la opinión pública española a Tony Blair respaldando públicamente en Madrid a Zapatero y a su mal llamado “proceso de paz”.   Hace falta tener una bajísima consideración de la inteligencia de los españoles, para intentar, como han hecho en los días pasados todos los medios de comunicación gubernamentales, equiparar el “proceso de paz” vivido en Irlanda del Norte con el IRA y el que está intentando llevar a cabo Zapatero con ETA. Hace falta mucho atrevimiento, mucha osadía, mucha ignorancia y una carencia absoluta de escrúpulos para intentar presentar como casos comparables los del Ulster y del País Vasco.   Da casi vergüenza recordar estas cosas, pero parece que los Zapatero, Blanco, Rubalcaba, De la Vega y los periodistas y medios de comunicación que se limitan a seguir lo que Moncloa dice, han olvidado que en el caso del País Vasco no ha habido nunca dos comunidades enfrentadas: en Euskadi, unos han matado, otros han sido asesinados y unos terceros se han aprovechado de ese estado de cosas y llevan gobernando en el País Vasco desde hace veintiséis años.   Habrá que recordar a Zapatero y a todos sus “titiriteros”, que en el País Vasco, el contenido político del famoso “Acuerdo de Viernes Santo” firmado el 10 de abril de 1998 por los Gobiernos de Londres y de Belfast, en el País Vasco se alcanzó mucho antes, concretamente en 1979, con la aprobación del Estatuto de Autonomía de Gernika que otorgaba al País Vasco unas cotas de autogobierno como nunca antes había disfrutado.   Habrá que recordar al Presidente del Gobierno y a toda la ralea de pseudointelecutales que le siguen la corriente en esta cuestión, que en Euskadi no ha habido un problema de religión. En Euskadi lo que ha existido es un problema de una falta absoluta de libertad para quienes no militaran o estuvieran bajo el paraguas del llamado “nacionalismo obligatorio”.   ¿Es exigible a un gobernante como Tony Blair que sepa estas cosas antes de pronunciar las frases bastante vacías que dijo durante su reciente visita a Madrid?. Sin ninguna duda que es exigible, porque para afirmar que “hay que aplicar imaginación y creatividad para buscar una salida”, tampoco hace falta ser el más listo de la clase ni perder veinticuatro horas en Madrid.   Pero la culpa no está tanto en el primer ministro británico, sino en el empeño de Zapatero, que en el fondo es una clara concesión al mundo de ETA-Batasuna, en “internacionalizar el conflicto”. Estos días ha sido Blair; se habla de que también podría venir a hablar de estas cuestiones, el ex –presidente Clinton y el 25 de octubre, por mor de los socialistas, el Parlamento Europeo debatirá en Estrasburgo una iniciativa de apoyo al mal llamado “proceso de paz” en España. Sólo nos falta que los socialistas recuperen a ese personaje estrafalario que ya utilizaron en su momento como intermediario ante ETA, llamado Adolfo Pérez Esquivel.   Los españoles no necesitamos que nadie de fuera nos venga a decir como hay que resolver el problema de ETA. Hasta hace muy poco tiempo, la banda terrorista y todo su entorno, estaban contra las cuerdas y con el agua al cuello, fruto de una acción sostenida del Estado de Derecho. Esa situación cambió desde que Zapatero llegó a la Moncloa. Y ahora nos encontramos con un Gobierno que desde hace tiempo está negociando con ETA; que está dispuesto a hacer concesiones políticas -¿qué es sino la mesa de partidos vascos en la que se debatirá el derecho de autodeterminación y Navarra?- y que desprecia la memoria y dignidad de las víctimas del terrorismo. Este es el drama que tenemos en España: un Presidente del Gobierno que no busca la derrota de una banda terrorista, sino la negociación y el acuerdo mediante el pago de un precio político para que dejen de matar. ¿Lo entiende Mister Blair?