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Rajoy no será candidato en 2015

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Rajoy es consciente de su desgaste y de que, por el bien del PP, es mejor que él no sea el candidato.

Un artículo de...

Javier Arnal
Javier Arnal

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            Mariano Rajoy no se presentará como candidato del PP en las elecciones generales de 2015. Tengo algo más que la impresión de que él lo tiene decidido desde hace tiempo, pero los acontecimientos de las últimas semanas le han confirmado en su decisión.

            Rajoy es consciente de su desgaste y de que, por el bien del PP, es mejor que él no sea el candidato. Ya he escrito en otras ocasiones que es un “político diesel”, no de “prontos” ni sometido a turbulencias coyunturales.

            El presidente del Gobierno no dará a entender, con su proverbial galleguismo, ni una cosa ni otra, al menos hasta después de las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2015. Sin embargo, sea cual sea el resultado de esas elecciones, no harán falta críticas internas ni externas, porque Rajoy es inmune y no esperará a que haya voces en su partido que pidan su cabeza política.

            Ganó con mayoría absoluta en 2011. Tiene el mérito de haber evitado que España fuera rescatada por Bruselas, ha ido poniendo algunos mimbres para enderezar nuestra situación económica, y los frutos incipientes se irán consolidando en estos meses. Tras la mejora económica de las cifras “macros” de nuestra economía, con una prima de riesgo que ni los más optimistas se atrevían a predecir, Rajoy sabe bien que los ciudadanos han sido los grandes perjudicados y no perciben suficientemente esa mejoría, ni en una reducción considerable de la cifra del paro ni en la vida ordinaria.

            Un presidente del Gobierno que pide perdón a los españoles por la corrupción en su partido, el PP, no puede presentarse a la reelección. Desde todos los lados, el mensaje que se percibe es que no basta con el perdón a quien ha presidido el Gobierno y ha presidido durante años anteriormente el PP. Hace falta una “cara nueva”, a quien no le reprochen una insufrible corrupción. Sabe que el ascenso de “Podemos” se debe a un rechazo generalizado hacia quienes dirigen en estos momentos España, o la han dirigido, como es el caso del PSOE: la juez Alaya sigue imputando a nuevas personas por el caso de los EREs fraudulentos en la Junta de Andalucía.

            Nadie duda de la honradez de Rajoy ni de su preparación, pero le ha llegado la hora del relevo. No ha sabido evitar la corrupción en el PP, y esa losa es demasiado pesada.

            Rajoy no puede ser candidato porque ha cometido un fallo garrafal sobre el aborto: en una materia tan decisiva como la defensa de la vida, ha engañado a sus votantes. La reacción se verá en Madrid el próximo 22 de noviembre.

            Los aires actuales de la política exigen renovación, y Rajoy es consciente. No basta que María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP, afirme que el partido ha hecho todo lo posible contra la corrupción, pues hasta el presidente de Extremadura y Esperanza Aguirre exigen más medidas contra la corrupción. ¿También son “cobardes anónimos”, en expresión desafortunada de la “Cospe”?

            En el PP hay una gran zozobra interna. Algunos líderes “populares” avisaron de que el 15-M no era algo aislado, sino comienzo de un cambio social y político en España, si no se acertaba a enlazar adecuadamente los partidos políticos con las demandas sociales.

            Hasta los empresarios le han echado en cara, en el Congreso Nacional de Empresa Familiar celebrado en Alicante esta semana – con asistencia del Rey y del propio Rajoy- que no ha reformado las administraciones públicas adecuadamente. Muchas instituciones públicas siguen siendo cobijo de las “castas” que denuncia Pablo Iglesias, y no tienen visos de cambiar a corto plazo.

            El problema del independentismo en Cataluña ha ido creciendo, por la irresponsabilidad de Artur Mas, y porque Mariano Rajoy no supo detectarlo a tiempo y reaccionar. Siempre ha confiado el jurista gallego en la fuerza de la ley, pero podía y debía haber evitado la situación actual.

            Rajoy es pasado, y lo sabe. Ministro y vicepresidente con Aznar, ya son tres décadas en política, a diversos niveles. Su tiempo se ha agotado, y debe dar paso a otro, u otra.  ¿Soraya, Núñez Feijóo o de Cospedal? Eso ya se verá más adelante, pero evitará el “dedazo” por el que Aznar le ungió a él, Mariano Rajoy, para regir el PP.

            Rajoy es sensato, reflexivo, sin especial apego al cargo, y tomará esa decisión pensando que beneficia al PP. Tiene sentido de Estado y, aunque él no se presente, su decisión no se debe al cansancio ni al desaliento. Eso le honra.

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