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Se llama “En Madrid” y es el nuevo disco de uno de los personajes más importantes de la música pop en español: José María Granados (ex Mamá)

Los gustos musicales. Un mundo aparte donde la objetividad y la crítica se pelean cada dos por tres. Dicen que siempre existe la posibilidad de equivocarse cuando un abre la boca. Algunos tenemos que abrirla con más frecuencia de la que nos gustaría. Pocas veces uno comienza a ladrar sobre tal o cual asunto sin ningún temor a equivocarse o a venderse a la injusticia. Pocas veces uno recomienda un disco y se queda tan satisfecho. Y esto me pasa hoy.

Me acaba de llegar y lo estaba esperando desde que hace unos meses su autor, José María Granados (ex líder de Mamá), me contó que estaba próxima su salida. Se llama “En Madrid” y es el nuevo disco de uno de los personajes más importantes de la historia de la música pop en español. No he dicho de los más conocidos, sino de los más importantes. Un personaje algo escondido, humilde y dicen que injustamente olvidado. Yo creo que lo que habría que preguntarse es qué tipo de gente es la que lo ha olvidado. Pero es un buen luchador, de los que están en segunda o tercera fila casi porque les da la gana, pero desde donde reparten mandobles musicales cada vez que alguien los solicita. Y es que además de su silenciosa carrera en solitario –un tesoro para los que tenemos la suerte de seguirlo-, es conocido autor de composiciones para muchos otros artistas desde que a finales de los 80 Los Secretos hicieran famosas muchas de sus canciones con acertadas versiones.

José María Granados es el compositor español que mejor sabe simplificar el pop. Hace tiempo que ha decidido desnudar sus canciones de instrumentaciones sobrantes o de “solos” de guitarra eternos o de estribillos repetidos hasta la saciedad. Hace bien, pues su gran valor son las letras, enormes letras. Sus canciones son ahora lo que realmente deberíamos entender por “pop español”: breves destellos, historias bonitas contadas en un par de imágenes y dos o tres frases. No hay nada prescindible ya en las canciones de Granados. Esta fórmula de simplificar el pop hasta el extremo la probó por primera vez en su anterior disco -aunque toda su carrera en solitario está barnizada de esa sencillez musical, que nada tiene que ver con la simpleza- con muy buenos resultados, y vuelve a emplearla ahora en este nuevo álbum que acaba de presentar en Madrid.

No es necesario recomendar este disco a quienes ya conocen la trayectoria de José María Granados en solitario. No es necesario porque intentarán hacerse con él –no crean que es tan fácil- antes de que termine este artículo. Me quedo más a gusto si se lo recomiendo a aquellos que ni lo conocen, ni han sentido, por mis imprecisas palabras, las más mínimas ganas de conocerlo. A todos ellos se lo recomiendo gustosamente. Pero no esperen de Granados un disco apoteósico, que arrase en las listas de éxitos. No crean que sus acordes vestirán mucho saliendo a todo volumen de su coche en cualquier semáforo. O tal vez sí, probaré mañana. Y no esperen, por supuesto, que ninguno de los gerifaltes del periodismo musical dedique dos líneas a su veterano talento. No esperen nada de eso. Espérense sólo a un tipo que canta historias porque le da la gana, no porque lo necesite. Espérense a un tipo cuya voz, si le dejan un par de metros de espacio libre cerca de su reproductor de discos, saltará en dos estrofas con decisión la barrera del oyente y penetrará hasta en los corazones más fríos con historias de nuestras vidas: unas veces dramáticas, otras optimistas, otras nostálgicas, otras enérgicas. Pequeños homenajes a la vida diaria, con su crueldad elegantemente cantada y con su alegría humildemente reconocida.

Podría hablarles un buen rato de “Colgado de una nube”, “A tu salud”, “Dependencia emocional”, o “Líneas cruzadas” y eso que acabo de escucharlas por vez primera. Aunque me basta el comienzo de la canción “En Madrid”, que da título al disco, como muestra de lo que les estoy contando: “No sé quién me trajo, no sé cómo llegué / a este limbo cargado de ansiedad / soy un sagitario apuntando al cielo / de Madrid / Desde mi memoria hasta Chamberí / bajo tierra aprendo a respirar / en un metro amigo de la soledad / en Madrid / Y aunque a veces se me quiebra la voz / cuando el ruido me perfora las defensas / soy esclavo que no quiere escapar / de esta ciudad que me quiso atrapar”.

“En Madrid” es un disco que no es tan fácil de encontrar como el último de Bosé, por ejemplo. Son doce canciones que tendrán que buscar en algunas tiendas concretas –esas que ustedes conocen desde hace años-, aunque me cuentan ahora que dentro de algunas semanas también podrán pedirlo en las FNAC. Y, con seguridad, lo encontrarán también en la discográfica que lo edita, Rock Indiana (rockindiana.biz) a quien dedico una gran ovación imaginaria por hacerlo posible.

Como decía al principio, me quedo satisfecho al terminar este artículo: ya nunca podrán echarme en cara que no les avisé de la carrera en solitario de José María Granados.