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La Semana: De los 16 hitos históricos de Moraleda, al patriotismo social de Zapatero

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Los dieciséis hitos históricos de don Fernando Moraleda, para resumir la gestión política del gobierno socialista, han visto la luz en un 28 de diciembre, día de Inocentes, y los versos de Don Mendo fueron en martes y trece, que para el caso es lo mismo.

Los dieciséis hitos históricos de don Fernando Moraleda, para resumir la gestión política del gobierno socialista, han visto la luz en un 28 de diciembre, día de Inocentes, y los versos de Don Mendo fueron en martes y trece, que para el caso es lo mismo. La diferencia está en que Don Mendo salía mejor parado, gracias al ingenio del inmortal Pedro Muñoz-Seca, cuando glosa la cifra fatal del calendario: “Todos para mí iguales seréis, trece, catorce, quince y dieciséis”. Si el señor Rodríguez Zapatero -con sus ocho soluciones para dejar el Estatuto catalán como una patena- nos hizo rememorar el mambo del compositor Pérez Prado, don Fernando Moraleda con sus dieciséis hitos históricos nos ha llevado de cabeza a los versos de “La Venganza de Don Mendo”. Lo que pasa es que la naturaleza no ha llamado al Secretario de Estado por el camino de la oratoria y su fluidez verbal no saldría muy bien parada si tuviera que recitar los versos de Don Mendo. Pero ahí están, como la Puerta de Alcalá -que diría Ana Belén- nada más y nada menos que dieciséis hitos y nada más y nada menos que históricos, a los que el Presidente del Gobierno añade, desde Sanlúcar, que él es un “patriota social” que piensa en los demás. Pues eso tranquiliza mucho, pero no del todo porque la manzanilla es muy traicionera y escuchar las palabras del señor Rodríguez Zapatero en la bodega sanluqueña produce escalofríos políticos e intelectuales. Y dicen los más antiguos del PSOE que ya está bien de ir por el mundo creando una doctrina política que más parece eso de “comida rápida”. Antes de los dieciséis hitos históricos del señor Moraleda, los periodistas andábamos de cabeza en las redacciones para preparar las páginas con los resúmenes del año que terminaba. Ahora nos los dan hechos e incluso numerados desde La Moncloa. Un párrafo de gracias. Pero la mosca está detrás de la oreja no vaya a ser todo esto un preámbulo de lo que nos espera con eso de los consejos audiovisuales, que igual nos lo dan todo hecho y ya se sabe lo que eso significa. Por lo demás una semana que comenzó con la controversia de la felicitación de S.M el Rey. Uno cree que la discusión no debe de venir por el montaje, sino porque el montaje es muy malo. Lo podían haber cuidado un poquito más y todos tan contentos. Y siguiendo con Don Juan Carlos hay que decir que su discurso de fin de año fue medido y oportuno. Dijo lo que tenía que decir y de la forma en la que lo tenía que decir. Lo divertido vino después cuando los políticos arrimaron el ascua real a su sardina partidista. Cada uno lo interpretó a su manera y casi inundan de agua los molinos respectivos. Vamos, que utilizaron en su provecho las palabras reales. Y aunque suene a repetitivo vuelve a ser el Estatuto catalán la niña de los ojos de los políticos y, aunque alguno pueda quedarse tuerto, ellos siguen “erre que erre”. Hasta don Joaquín Leguina dice sin inmutarse que es "misión imposible y no es democrático", y el señor Rodríguez Ibarra afirma que lo sensato y decente sería retirarlo. Pues ellos sabrán. Y ahora estamos con el lío de las enmiendas y de los plazos. Don Manuel Marín se ha consagrado como una especie de Guzmán el Bueno, de Indívil y Mandonio, de resistencia numantina; vamos un héroe que al final ha salido malparado por los elogios que de él han hecho los del Partido Popular y eso es lo que más le ha dolido. Pero dice don Alfredo Pérez Rubalcaba, tras la reunión con los partidos nacionalistas catalanes, que si hay que poner un sentimiento sobre la mesa es el de un “avance significativo”; que ahora el señor Pérez Rubalcaba se nos ha puesto sentimental. Claro que los representantes de Convergencia y Unión parece que no tienen sentimientos y dicen que de significativo nada y que si hay que disimular, que con ellos no cuenten y que no se ha hablado ni de nación, ni de dinero y que nada de nada. Nos da un susto el Ministro de Defensa —nos alegramos de que sólo fuera un susto- y casi sin solución de continuidad se lleva otro sobresalto con lo de la fragata "Álvaro de Bazán", que se va a convertir en el buque fantasma aunque no el de Wagner, porque nadie sabe, ni siquiera, si existió alguna vez y anda errante por esos mares de Dios. Menos mal que don Gaspar Llamazares ya ha hecho su acostumbrado discurso y esta vez, muy puesto en razón, ha acusado al Ministro de Defensa de “mimeta” —no podía ser menos tratándose de militares- y le ha dicho que tiene el síndrome del mimetismo de Rumsfeld y que ya está bien de coquetear con los Estados Unidos. Claro, que don Gaspar tiene problemas en casa porque en Izquierda Unida no ha sentado nada bien que no se hayan presentado enmiendas al “Estatut” y de alguna manera tiene que disimular aunque sea camuflándose con el uniforme de “mimeta”. Los cines se quedan vacíos y les faltan 27 millones de espectadores, pero doña Carmen Calvo tiene otro hallazgo feliz y nos dice que tranquilos, que eso es una "tendencia planetaria". Eso lo explica todo y tranquiliza mucho a los cinéfilos, ahora que desaparece el programa de don José Luis Garci "Qué grande es el cine" que era de lo poco digno que se podía ver en la televisión.. Todo se desactiva en este fin de año. Dicen los de Esquerra Republicana que se ha desactivado el Estatuto. Los socialistas desactivan las ayudas europeas al toro de lidia en contra de sus colegas franceses y portugueses. Desactiva doña Elena Salgado, Ministra de Sanidad, su propia ley del tabaco y nos tranquiliza porque "no creo que en Nochevieja haya muchas inspecciones", dice. Desactiva Benito Floro la política de zidanes y pavones. Desactiva don Florentino Pérez la idea del señor Floro, fichando inmediatamente a otro brasileño y, de un taconazo, desactiva don Alfredo Di Stéfano —el mejor jugador de todos los tiempos, ni Pelé, ni Maradona, ni Cruyff- un intento de fallo de su corazón y hasta se han desactivado las inocentadas en muchos medios de comunicación. Las que tienen que estar contentas son las ministras de Medio Ambiente y de Agricultura y lo digo por las alusiones de sus compañeros de partido -léase don Diego López Garrido- que homenajea a burros, mulas y caballos y habla de coces del Partido Popular, algo parecido a lo del señor Bargalló cuando afirmó que el ministro Bono había dicho “una animalada fuera de lugar”. Y hasta don Mariano Rajoy se siente ecologista y pretende peinar a un puerco espín. No hay como el campo, sobre todo en estos días navideños, que por eso el señor Rodríguez Zapatero se ha ido a Doñana para alejarse del mundanal ruido y dicen las malas lenguas, que para permanecer al margen de las discusiones sobre el “Estatut”. Pero no todo son coces ni animaladas. Antes de irse a Doñana, el Presidente tuvo ocasión de presenciar y hasta de participar —eso sí, con cierta timidez- en el afán “osculeador” del Presidente de Cantabria. El señor Revilla llegó a La Moncloa cargado de sobaos pasiegos y de anchoas de Santoña y se puso a dar besos a diestra y siniestra. No hubo bandera que se le resistiera y dicen que el taxista que le llevo a la residencia del Presidente del Gobierno estaba un tanto azorado, no por la