Domingo 04/12/2016. Actualizado 01:00h

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Tribuna libre

Transparencia en el Tour

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El Tour no es lo que era, ni tampoco el ciclismo. Posiblemente el reinado de Lance Amstrong comienza a aburrir. Las audiencias en la televisión caen de forma alarmante y la visión de los millares de excursionistas que se congregan en las cunetas para ver la etapa no logra ocultar la realidad. El ciclismo interesa cada vez menos.

El Tour no es lo que era, ni tampoco el ciclismo. Posiblemente el reinado de Lance Amstrong comienza a aburrir. Las audiencias en la televisión caen de forma alarmante y la visión de los millares de excursionistas que se congregan en las cunetas para ver la etapa no logra ocultar la realidad. El ciclismo interesa cada vez menos.

Pero hay un tema mucho más grave que, no se sabe muy bien por qué, no aparece más que de forma intermitente por las declaraciones de algún corredor y despues desaparece como el Guadiana.

El fantasma del doping, planea sobre el ciclismo desde hace mucho tiempo. Medicos sancionados, ciclistas con problemas, declaraciones acusatorias de unos y otros y al final nada; pero la realidad es que la gente se separa de un deporte que aparece demasiadas veces manchado precisamente desde dentro. Son los propios protagonistas, en activo o ya retirados, quienes denuncian intermitentemente casos de dopaje. No hace falta dar nombres que están en la mente de los aficionados.

En ediciones anteriores, los llamados "vampiros" eran los dueños de las grandes carreras por etapas. Iban y venían por hoteles y residencias de equipos cual depredadores. Se alzaron voces críticas que no toleraban esa manera de actuar por parte de las autoridades competentes. En esta edición del Tour poco o nada nos llega de la posible actividad de los "vampiros" que además no tiene porque haber decaído, pero la opinión pública sospecha y comienza a dar la espalda- al menos por televisión- a un deporte, por otra parte, maravilloso y apasionante.

En bien de todos, los primeros los profesionales, convendría aclarar cosas e introducir la tan traída y llevada transparencia informativa en el mundo del ciclismo. Si se hace así, es evidente que caerán cabezas o, a lo peor, pueden caer mitos, pero no pasará nada o, mejor dicho, pasará que el ciclismo y los deportistas que lo practican ganarán prestigio y las hazañas de los ciclistas recuperarán credibilidad a los ojos de los aficionados que ahora están en trance de sospechar de todo.

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