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Tribuna libre

Versalles recuerda las fiestas de Luis XIV con un suntuoso espectáculo de fuego y luz

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Las Fiestas de Versalles están este año a cargo del Groupe F (F de fuego). Su creador, Christophe Berthonneau, no es otro que el autor de los suntuosos fuegos artificiales que marcaron el paso del año 2000 en torno a la Torre Eiffel, o de la Sagrada Familia de Barcelona en 2002.

Las Fiestas de Versalles están este año a cargo del Groupe F (F de fuego). Su creador, Christophe Berthonneau, no es otro que el autor de los suntuosos fuegos artificiales que marcaron el paso del año 2000 en torno a la Torre Eiffel, o de la Sagrada Familia de Barcelona en 2002.

En Versalles ofrecerá seis representaciones de su espectáculo pirotécnico “La cara escondida del Sol”. El domingo pasado, tecnicos y obreros se afanaban en torno a la fuente de Neptuno para poner a punto esta nueva creación.

El telón de fondo es el castillo de Versalles. Sobre la escena, se entremezclan los pájaros de fuego, videoproyectores, las llamas que surgen de las fuentes y los actores vestidos de luz. Es una vuelta a las fiestas inauguradas por Luis XIV el 5 de mayo de 1664. Entonces, el rey, que tenía 25 años, ofreció un magnífico espectáculo a su amante Louise de La Vallière para celebrar su entrada oficial en la corte. La fiesta de aquel año se celebró en torno al antiguo pabellón de caza (el castillo fue construido 18 años después), y se le dió el nombre de “Placeres de la Isla Encantada”.

Casi 350 años después, Berthonneau no pretende reducir su trabajo a una reconstitución histórica, pero sí quiere dejar en la memoria el mismo recuerdo de esplendor. Ha optado por un espectáculo moderlo de fuego y luz acompañado de la música electroacústica del americano Scott Gibbons.

Este es uno de los placeres que ofrece Versalles en este final de verano. Otro, no menos delicioso, es la posibilidad de remar sobre el Gran Canal, que se extiende frente al castillo formando una cruz de 1.700 metros de largo. Merece la pena llegar a primera hora de la mañana, cuando los vecinos de Versalles todavía no lo han invadido y se puede disfrutar de unos momentos únicos.