Miércoles 07/12/2016. Actualizado 09:19h

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Tribuna libre

Vincennes, centro de los vaivenes políticos en la historia de Francia

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Son muchos los que tras visitar el castillo de Versalles se arrepienten de haber empleado todo un día de su breve estancia en París para ver un castillo que sin duda será el más grande del mundo, pero también es uno de los que están más vacíos.

Para los amantes de los castillos y escasos de tiempo existe una alternativa más modesta pero mucho más a mano y no menos interesante. Es el Castillo de Vincennes.

Es el castillo-fortaleza más importante de toda Francia. Una de sus piezas más importantes es la torre de homenaje que ha estado cerrada por obras durante doce años y ha sido abierta al público hace unas semanas. La única pega es que todavía no se puede subir a la terraza para admirar las vistas. Abrá que esperar hasta finales de año.

Si no, con motivo de la apertura, la Biblioteca Nacional ha prestado el Manuscrito de las grandes crónicas de Francia, encargadas por el rey Carlos V, que se pueden contemplar junto al cetro del rey que habitualmente se conserva en el Louvre. Y en la planta baja hay abierta una exposición sobre los presos más célebres de sus mazmorras, especialmente el marqués de Sade y Diderot.

El castillo da su nombre al magnífico bosque de Vincennes, uno de los pulmones verdes de París junto al bosque de Boulogne. Tiene cuatro lagos, un jardín tropical, un parque floral hasta una pagoda.

Por cierto, el nombre de Vincennes está también asociado a uno de los mayores atropellos cometidos bajo la presidencia de François Mitterand. La célula antiterrorista del Elíseo, para justificar su existencia, montó una operación contra tres militantes de la organización clandestina Irish National Liberation Army que vivían en la localidad aneja del mismo nombre. Los gendarmes “encontraron” armas y explosivos que ellos mismo habían colocado en el apartamento de los irlandeses que fueron encarcelados acusados falsamente de cometer un atentado.