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Tribuna libre

Zapatero y el PSOE contra Telemadrid

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¿Por qué no boicoteó el PSOE a TV3 cuando ese personajillo llamado Rubianes dijo lo de que “se metan su puta España por donde les quepa”?

¿Qué es lo que más ha molestado a Zapatero y a su partido para que hayan decidido realizar un boicot activo a Telemadrid, concretado en que ningún cargo público socialista acudirá a ningún programa de la cadena autonómica madrileña que dirige Manuel Soriano?

¿Les ha molestado quizás que una socialista valiente y coherente como es Rosa Díez, pueda expresarse con entera libertad en Telemadrid y explicar por qué está en contra de la política de negociación con ETA llevada a cabo por Zapatero? ¿O es quizás que cómo ni Moncloa ni Ferraz pueden quitar y poner tertulianos como hacen en otras emisoras de radio y televisión han optado por este boicot? ¿O es que a Zapatero le ha molestado que un periodista amigo y cercano a sus tesis, José María Calleja, haya dejado de ser tertuliando en el programa “Alto y Claro” de Telemadrid, después de haber puesto de vuelta y media a esta cadena en los medios del grupo PRISA a raíz de una enganchada que tuvo con la directora del citado programa? ¿O quizás lo que ha sucedido es que en mor de ese concepto tan peculiar de la libertad de expresión que tiene el PSOE, han decidido aplicar la táctica de que lo que no se controla hay que combatirlo y a ser posible, destruirlo?

Sea cual fuese el o los motivos por los que han tomado esta decisión, la misma es profundamente errónea y fuera de todo lugar, amén de transmitir un cierto tufillo de desesperación por las previsiones electorales en Madrid. Conocida es la importancia que Zapatero daba hace meses a las próximas elecciones tanto al Ayuntamiento de la capital como a la Comunidad, y sabido es que se empleó personalmente a fondo en la búsqueda del candidato para el Consistorio ya que no tenía más remedio que mantener a Simancas como rival de Esperanza Aguirre. En esa búsqueda a la desesperada de candidato municipal recibió el golpe bajo de José Bono, que habiéndole hecho concebir esperanzas de que podría aceptar enfrentarse a Gallardón si el partido se lo pedía, cuando todo parecía indicar que eso iba a ser así, dio la espantada, o mejor dicho, le devolvió a Zapatero parte de la factura que tenía pendiente por las circunstancias que motivaron su salida del Gobierno.

Resulta inaudito que el PSOE, con Zapatero como impulsor de esta drástica decisión, decida boicotear de una manera tan burda una televisión pública autonómica. Se echa de menos una reacción similar cuando en la TV3 de Cataluña –dirigida por el PSC-, ese personajillo llamado Rubianes dijo lo de que “se metan su puta España por donde les quepa” sin que el PSOE ni por supuesto el PSC hicieron la más mínima crítica a tan “profunda” reflexión.

Al PSOE le podrá gustar más o menos Telemadrid, pero la decisión de no acudir a los programas de esta cadena es un atentado directo a un derecho, el de la información, cuyo sujeto son los ciudadanos, no los partidos ni las instituciones. Y asimismo supone una ofensa a los trabajadores de la cadena, donde habrá –de hecho hay- de todo, como en todas partes, tanto desde el punto de vista ideológico como de la competencia profesional. 

Siempre he pensado que es más inteligente ocupar una silla que dejarla vacía. En su momento, tampoco me pareció correcto que el PP decidiera no acudir al programa “59 segundos” de TVE. Al final, ha acabado volviendo, con lo cual, se demuestra que la decisión tomada en su día fue un error. Si ahora, el PSOE está nervioso por las encuestas electorales que indican un triunfo por mayoría absoluta del PP tanto en el Ayuntamiento de Madrid como en la Comunidad, lo que no puede hacer es descargar su ira contra Telemadrid. Al final, este boicot se volverá contra los propios socialistas, porque los ciudadanos no son tontos, a pesar de que Zapatero, por sus hechos y también por sus palabras, piense en demasiadas ocasiones lo contrario.