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Zapatero, sin vergüenza

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Zapatero presiente cercana ya la pieza y babea. Aprieta los puños, reprime una leve mueca sarcástica y reclama, en un susurro, a los tres o cuatro que están en el ajo: “Prietas las filas ahora”. Sabe que lo tiene a la vuelta de la esquina y está dispuesto a reprimir con contundencia cualquier contratiempo que espante la caza. Si se le desmadejan algo las formas, y su manido talante queda en evidencia, la cosa está más que justificada. El botín lo merece. Sólo bajo estas premisas se entiende el tremendo “pucherazo” que acaba de perpetrar la Fiscalía General del Estado, al descerrajar al bueno de Fungairiño, sin ningún tipo de pudor, un pedazo de “patada hacia arriba” de las antológicas. Así, sin vergüenzas. Pelillos a la mar. La orden partió de Moncloa, de eso no cabe ninguna duda. Pero el movimiento es tan burdo y la enormidad de la patraña deja tan expuesto al Ejecutivo, que sólo cabe esta explicación: España asiste a la ultimísima recta final del oscuro tejemaneje que se traen entre manos los asesinos de ETA y el nieto del oficial ejecutado. El que parpadee se pierde el desenlace. Por eso, esta semana nos hemos topado de bruces con la mejor versión del llanero solitario: el hombre del “dejadme solo” y el “confiad en mi”. Es para echarse a temblar. Ojo: ante el señor Zapatero y ante cualquiera que manifieste este tipo de comportamientos. Pero ¿cómo es posible que, a estas alturas, habiendo pasado este país por lo que ha tenido que pasar en la lucha contra el terrorismo, alguien pretenda seguir entendiéndoselas con los pistoleros a golpe de mesitas petitorias de corte negociador? La progresía de Carlos Carnicero, Joaquín Estefanía, Carlos Llamas, Javier Pradera, y Cía., bien se ha encargado de recordar estos años la “metedura de pata” de José María Aznar, cuando cayó en aquella tregua trampa de la banda terrorista que sólo sirvió para darles aire, moral y votos en las urnas a sus primos hermanos de Batasuna. ¿Nada hemos aprendido de ello? ¿No tiene usted memoria histórica, señor presidente? De lo que parece ir sobradísimo Zapatero es de ambición. Él ya se imagina pasando a la historia como “el gran pacificador”, el estadista razonable que allí donde ponía la mano, sana, sana, culito de rana. Y eso tira. La imagen es tremendamente atrayente. Hasta encandilar. El problema es que, en esta contienda, se las tiene que ver con los zagales de la serpiente, que no entienden de encantadores, ni de tahúres. ETA ya fagocitó a un Felipe González que debió abandonar el Gobierno abochornado por aquello que algunos dieron en llamar “terrorismo de Estado”. Los abertzales a punto estuvieron de llevarse por delante a José María Aznar en un atentado y en la citada madeja de una negociación tramposa. Al final, fue el terrorismo islamista (si el juez Del Olmo no descubre otra cosa) el que puso al “popular” de patitas en la calle. Pero Zapatero sigue en sus trece: “Creed en mi”, susurra convencido, cuando sus más íntimos le interrogan, abochornados y confundidos, mientras un sudor frío les recorre la espalda. “España nos perdonará que dejemos nuestras vergüenzas al aire por lo de Fungairiño —les asegura-; nos perdonará las medias tintas con Batasuna, a la que dejaremos presentarse a las municipales; el acercamiento de los presos al País Vasco; la excarcelación de etarras que está por llegar… todo, todo nos perdonarán los ciudadanos cuando les demos lo que más ansían: la paz. Y, de guinda —añade, dando un codazo cómplice a Rubalcaba-, la mayoría absoluta en las generales”. Sin embargo, los atajos no funcionan: lo dice la historia. Quizá me equivoque al hacer esta valoración. Es cierto. Pero esto no pasará de aquí: un comentarista pimpollo que “patina” en su predicción. Lógico. Ahora bien, si se equivoca Zapatero, ¿dónde acabará España? ¿Qué coste supondrá para el país? ¿Qué precio habrá que pagar? ¿Es justo que un líder, con ribetes de visionario, ponga en juego nuestra democracia a espaldas de la nación? ¿El Nobel de la Paz merece tanta exposición? ¿Qué clase de don considera haber recibido ZP que lo distinga de sus predecesores? Son preguntas para los españoles de todas las regiones, de todas las comunidades autónomas y nacionales, de todas las nacionalidades, imperios, territorios, reinos, villorrios, barrios, distritos, caseríos, pueblos y aldeas. Respondan ustedes. Ahora o nunca. El que parpadee, se lo pierde.

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