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Tribuna libre

Zaplana deja ‘colgado’ a Rajoy. De la Vega reescribe con la fragata, ‘El buque fantasma’ y los sindicatos hacen ‘el fantasma’

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¿Desde cuándo tenía Zaplana un nuevo empleo? ¿Désde antes de ser ‘diputado raso’, o tras convertirse en ‘diputado raso’? Es la pregunta que se hacen muchos en Génova y que tardará en tener respuesta.

Cuesta creer que el Zaplana que se hizo cargo -aún como portavoz del grupo parlamentario del Partido Popular- de las primeras negociaciones con el PSOE tras las elecciones, tuviera planificada, de antemano, su marcha a Telefónica. Parece, más bien, una salida de emergencia, una magnífica salida, tras convencerse de que no tenía nada que hacer en el nuevo PP que Rajoy se está sacando de la manga. Se dice también que, posiblemente, que la firma con Alierta se llevó a cabo el día de la toma de posesión de Soraya Sáenz de Santa María.

 

Sea como fuere, lo cierto es que es una pérdida real para los populares, y un síntoma de lo que está ocurriendo, de puertas para dentro, por más de que se quiera dar una sensación de normalidad.

 

Que el gran fichaje de Rajoy, Manuel Pizarro, se quede para vestir los santos de la comisión de Reglamento del Congreso, es otro síntoma. Que Juan Costa se ubique como un diputado más en la de Hacienda, es otro síntoma. Y que José María Aznar -que no habla- hable para decir que los ‘antiguos’ den equilibrio al partido es otro síntoma.

 

Lo que inquieta a los barones del Partido Popular -y lo dicen abiertamente- es el poco caso que Mariano Rajoy hace de los síntomas que, por otra parte, empiezan a ser muchos. Claro que, al parecer, con el único que Aznar no habla es con Rajoy. Otro síntoma.

 

Y es que todos los políticos cuentan sus batallas y sus mentirijillas.

 

El que más y el que menos, oculta la realidad a los ciudadanos. Y en esas estábamos cuando, ‘con viento de levante’ la fragata -convertida en el barco de Peter Pan, por obra y gracia del Gobierno- deja que los piratas se vayan de rositas, que se alcen con el santo y la limosna. Vaya, que se fueron tan panchos con los dólares en la bolsa.

 

Y los ex alumnos de Marín –no de Manuel Marín, que ya no está en ‘este mundo’ de la política- sino el Marín de Pontevedra, se quedan de brazos cruzados y con cara de tontos, cómo dicen que dice Luís Aragonés cuando nos eliminan de algún torneo importante. O sea, siempre.

 

Pero todos tranquilos que la Vicepresidenta está al pie del cañón en el puente de mando, en el camarote del capitán y ‘el Gobierno ha hecho lo que tenía que hacer y no ha hecho nada que no tuviera que hacer’.

 

Menos mal que hay políticos que van por derecho y no mienten. Por ejemplo Rodríguez Ibarra que, desde la Junta de Extremadura, dónde el 92% de los alumnos piden la asignatura de religión, quita los Crucifijos de las aulas, cosa que también pide la Izquierda Unida de Andalucía. Y es que este Llamazares cada vez tiene más influencia y está que se sale.

 

Hablando de la marcha -incompatibilidad o compatibilidad incluida- de Taguas a la patronal, va el político comunista y, aprovechando la Fiesta del Trabajo, dice que se ha pasado al enemigo. Eso es un sindicalista de los de antes, y no la UGT y CCOO que se están relajando con esto de tener un gobierno progre y de izquierdas.

 

Otro que no engaña es Ibarretxe que sigue haciendo el ridículo con una constancia increíble. Ahora, tras invitar a las familias de los presos al acto que conmemoraba los Derechos Humanos, los pone en la calle porque le increpaban. Hasta ahí podíamos llegar. Bien está que Ukullu vaya a por él, pero lo de las familias de los presos es intolerable.

 

Todo transcurre de muy buen talante y la oposición parece embalsamada en aceite de girasol –ahora es malo, ahora es bueno- y es que el ministro Bernat Soria -como buen científico- a veces se despista y monta el tinglado de la farsa o, si lo prefieren, nos monta un ‘dos de mayo’ a base de cargarse parte de la industria del girasol. Pero todo es en beneficio de nuestra salud, que es que a este gobierno todo se le hace poco por nuestro bien.

 

Es lo mismo que les pasa a Esperanza Aguirre y a Ruíz Gallardón, que no saben que hacerse con los madrileños para que disfrutemos del Dos de Mayo. Con lo fácil que sería que siguieran enzarzados, como siempre, que es el espectáculo más divertido, incluida ‘la Fura dels Baus’.

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