Viernes 09/12/2016. Actualizado 01:00h

  • this image alt

elconfidencialdigital.com elconfidencialdigital.com

La web de las personas informadas que desean estar más informadas

·Publicidad·

Tribuna libre

Y ahora, ¿qué?

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

El gran delito político de José Luis Rodríguez Zapatero es que las “dos Españas” están cada vez más divididas y enfrentadas por ETA

Hizo muy bien Mariano Rajoy en convocar la manifestación del pasado sábado. El resultado –y no me refiero sólo a los números, como siempre discutidos y controvertidos- le ha dado la razón frente a las voces que se alzaban en el propio Partido Popular y que aconsejaban no arriesgar.

Hizo bien Mariano Rajoy en convocar la manifestación, hará bien en estar en Navarra y hará mejor si plantea una moción de censura.

En el Parlamento no sólo ganan los números, que esos los tiene perdidos, sino otras muchas circunstancias y de una moción de censura, bien planteada y con las características parlamentarias de Rajoy, muy superiores a las de Rodríguez Zapatero, el perdedor sería el actual Presidente del Gobierno.

Otra cosa es que la manifestación del sábado y los actos del domingo, con motivo de la inauguración del monumento a las víctimas del terrorismo en Atocha, dejaran descarnadamente al descubierto la herida que hay entre las tan traídas y llevadas “dos Españas”. Es muy posible que si mañana el Partido Socialista convocara una manifestación de apoyo a la política antiterrorista de Zapatero, la asistencia fuera muy similar a la registrada en la convocada por el líder del Partido Popular.

El problema –el grave problema- es que esas “dos Españas”, por culpa en gran parte del Presidente del Gobierno, están cada vez más separadas en función de las actuaciones de los terroristas y de los asesinos de la ETA. Ese es el gran delito político de José Luis Rodríguez Zapatero.

Esas “dos Españas”, que desgraciadamente han existido casi siempre, estaban separadas por razones ideológicas, económicas, religiosas, culturales y hasta territoriales –latifundios en el sur, minifundios en el norte- e incluso por problemas dinásticos. Pero nunca esas “dos Españas” habían estado separadas, gravemente separadas, por una banda terrorista.

Ese extremo es el que debería hacer recapacitar a nuestros políticos y, fundamentalmente, a los que tienen la responsabilidad de gobernar.

La existencia de partidos bisagra que, con mayor o menor fuerza parlamentaria, tienen la llave del gobierno, forma parte del juego –aunque no sea muy deseable- de la democracia, pero que sea una banda de terroristas quien tenga la llave de La Moncloa es demasiado dramático y, hoy por hoy, son ellos los que pueden decidir quién será el próximo Presidente del Gobierno. Bastará el anuncio de una tregua más o menos definitiva o una ofensiva terrorista en toda regla para dejar fuera de la carrera electoral a uno u otro candidato.

Un verdadero despropósito que ha provocado la nefasta política de Rodríguez Zapatero.