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Tribuna libre

Una crisis de diseño

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Se trata de una crisis de diseño tanto en cuanto responde a una política previamente diseñada y, al servicio de esa política, se ha elegido a los nuevos ministros y se ha prescindido de personas concretas.

No es que sea una crisis especialmente elegante, ni siquiera demasiado feliz. Es una crisis de diseño tanto en cuanto responde a una política previamente diseñada y, al servicio de esa política, se ha elegido a los nuevos ministros y se ha prescindido de personas concretas.   Así las cosas el reto del comentarista es averiguar quién o quiénes han hecho la crisis y para qué la han hecho. Hay versiones para todos los gustos pero debe quedar claro que la crisis se ha hecho para facilitar las negociaciones con ETA, para insertar a los etarras y a sus amigos en la vida pública y para permitir a Zapatero presentarse a las elecciones generales con el bagaje de ser el Presidente del Gobierno que ha conseguido la paz en el País Vasco.   En esa línea de análisis la tentación de afirmar que la crisis le ha venido hecha al Presidente desde el País Vasco no es nada descabellada. No se trata tanto de que el cambio de Gobierno se haya hecho al dictado –es un suponer- de Otegi, pero si puede sospecharse que se ha hecho “con” Otegi.   Bono era un grano demasiado incómodo para quien había sido su contrincante –y le había ganado por poco- en el seno del PSOE, pero ese grano era llevadero en casi todo menos en la negociación con ETA. Incluso en Cataluña, donde la capacidad de maniobra es mayor, los reproches a la aprobación del “Estatut” eran una vía de desahogo del político manchego, pero una vía de desahogo muy descafeinada y prueba de ello son los tira y afloja con las banderas del Castillo de Montjuich. No van por ahí los tiros y el mismo Bono lo ha dicho.   La cosa suena a euskera por todos lados. La presencia, ya descarada y abierta de Rubalcaba lo confirma. Algunos políticos lo han dicho con la metáfora de que se pone al frente del barco a quien de verdad lo estaba capitaneando. Un Rubalcaba que mantendrá el poder en el Grupo Parlamentario y que va a protagonizar todo la negociación con ETA ahora con más luz y con más taquígrafos.   Lo que queda por ver es el papel que en todo esto va a desempeñar el Presidente del Gobierno. En Ferraz circula una teoría que habla de “chamuscar” a Rubalcaba y presentarse lo más “virgen” posible a las elecciones.   Para que Rubalcaba negociara con ETA no era necesario ponerle en Interior ni colocarle en la primera línea del fuego del Partido Popular. De aquí a las elecciones el desgaste de la negociación con ETA va a ser enorme y quien lo asuma va a salir inhabilitado para acciones posteriores. ¿Está ahí el secreto del nombramiento de Rubalcaba?   Una crisis diseñada en muy poco tiempo. El secreto y la discreción no han sido tales, sino el resultado de que se solucionó un segundo antes de la marcha de Zapatero a La Zarzuela y casi sin tiempo de asistir al Consejo de Ministros. Otra cosa es que la dimisión de Bono estuviera desde hace meses en la mesa presidencial y otra cosa también que en Educación hubiera que poner en marcha una Ley controvertida.   Aunque minimizada por la marcha de Bono la crisis en Educación no es –como ha dicho alguien desde la derecha- el fracaso de una Ley. Es coger aire -Sansegundo no lo tenía- para poner en marcha la LOE y que nadie olvide que los socialistas jamás darán un paso atrás en materia de educación.   Todo responde a un diseño que se ha fraguado entre muy pocos y que tiene un enorme acento vasco.