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Tribuna libre

Un detector de mentiras para Telecinco

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Los mismos directivos que hoy quieren erradicar esos artilugios impusieron escenas ‘más calientes’ en un reciente reality que naufragaba

Telecinco acaba de proponer un acuerdo entre las principales cadenas nacionales para la retirada de los detectores de mentiras, conocidos popularmente como polígrafos o máquinas de la verdad, del horario televisivo declarado protegido.

La decisión del canal se ha hecho pública después de que el Observatorio de Contenidos Televisivos y Audiovisuales presentara un informe que pone de manifiesto el lamentable comportamiento de los canales que se comprometieron, meses atrás, a respetar el horario infantil. Lo peor de estas franjas accesibles a los niños, decía el texto, son los espacios de telerrealidad y los magazines, en los que se incluyen este tipo de contenidos.

Sin embargo, tan ‘loable’ medida de los directivos que capitanea Paolo Vasile coincide –¡oh, casualidad!- con un hecho innegable: Telecinco acaba de fracasar en su intento de torpedear a Antena 3 TV cuando ésta decidió, hace unos meses, retomar los polígrafos para remontar la programación de tarde.

La historia se contó con detalle en estas páginas. El eterno rival de Vasile, Antena 3, decidió apostar por la máquina de la verdad y fichó a la productora Boomerang TV, que propuso resucitar el detector y aportaba un experto en estas lides. Los directivos de la cadena de Fuencarral se pusieron nerviosos y respondieron con esa estrategia que les ha dado tanto éxito: presión permanente al rival, no dejar crecer los formatos de la competencia, maniobras de contraprogramación, ‘robo’ de talentos… todo, menos dejar que el producto del antagonista se consolide.

Dicho y hecho. Telecinco contactó con un tal Amabel Sánchez y su empresa B.E.A.R. Forensics, y se trajo a la cadena otro detector de mentiras, llamado a reflotar su decadente “A tu lado”. Pero esta vez Vasile, Carullo y compañía llegaron tarde: la maniobra ha sido un rotundo fracaso. Y entonces, visto que el espacio de Emma García no crece, es cuando se han sacado de la chistera la retirada a bombo y platillo del costoso polígrafo, como un brindis al sol de la protección de los menores. De esta manera, Telecinco sitúa a Antena 3 entre la espada de quedarse sin su gallina de los huevos de oro y la pared de pasar como la reina de la telebasura que no tiene en cuenta a la juventud española.

Es lo que faltaba por ver. Los ejecutivos de Telecinco parecen tomar por tontos a los telespectadores. Cada uno es libre de apostar por la televisión que considera más adecuada; de valorar si la audiencia y la cuenta de resultados (la primera lleva a la segunda) es lo único importante; de actuar o no como si el trabajo que uno realiza tuviera una función social… Lo dicho: allá cada cuál.

Ahora bien. Si uno elige una determinada dirección, no puede pretender luego pasar por un santo varón. Eso se llama hipocresía y funambulismo barato. Los que ahora quieren disfrazarse de corderos son los ‘decentes’ muchachos del ‘Gran Hermano’, las ‘Crónicas Marcianas’, el ‘Aquí hay tomate’, la ‘Dolce Vita’, etc. Uno es muy libre –repito, para que quede claro- de elegir el tipo de televisión que desea hacer. Pero, después, que no se esconda detrás de juegos malabares para disimular.

Sólo un dato. Los directivos de Telecinco que hoy abogan por erradicar de la faz de la tierra esos artilugios que pervierten a los niños de buena voluntad son exactamente los mismos que, hace prácticamente un año, cuando el formato de telerrealidad ‘Supervivientes’ se hundía en la programación de la cadena, decidieron en una reunión reservada optar por tensar las relaciones afectivas entre los libidinosos concursantes y recurrir a imágenes algo más “calientes”.

No. Quizá no sea tan acertado apostar ahora por la desaparición del detector de mentiras. Quizá sigan siendo útiles: por ejemplo, para hacer pasar por el artefacto de marras a algún que otro ejecutivo de Telecinco.