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La entrevista con Vicky Larraz

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En España tenemos lo que merecemos, pero fuera todavía quedan cosas buenas a las que merece la pena hacer caso

Me acerqué con cierto temor al teléfono. En Popes80.com llevábamos meses tratando de entrevistarnos con ella pero, por fortuna para nuestros lectores, no soy yo habitualmente quien levanta el teléfono e interroga a los protagonistas de la actualidad musical. Pero en esta ocasión tenía que ser así, me tocaba a mí realizar aquella tarea. Estaba ya mentalizado para encontrarme cualquier cosa. A estas alturas de la película, si algo he aprendido bien es que detrás del nombre de un artista famoso puede aparecer de todo: lo mejor y lo peor. No suele haber puntos medios.   A la hora pactada llamé y al otro lado, desde Miami, contestó una voz dulce y amable. Era ella. Ni dos minutos de presentaciones telefónicas nos dimos de tregua. Nada. En seguida entramos a fondo a conversar sobre sus proyectos musicales de futuro. Toda una profesional de éxito de la televisión americana había paralizado su ascendente carrera televisiva para retomar –aunque con muchos matices- el grupo con el que se dio a conocer en España en los 80. Se lo propusieron, lo pensó, hizo suyo el proyecto, abandonó todo y aceptó. Luego las cosas se torcieron y decidió paralizar el regreso de Olé Olé para anunciar que ella se bajaba del carro, porque lo pactado para aquella vuelta a la actualidad musical comenzó a modificarse gravemente, tal vez perdiendo su sentido inicial. Por eso nos llamamos.   Se había ganado casi toda mi amistad al poco de comenzar la entrevista, cuando reconoció ser lectora habitual de Popes80, pero me cautivó aún más su figura de fondo en el transcurso de la misma: la figura de una enamorada de la vida intensa, de los proyectos serios, de los artistas sinceros, de los profesionales honestos. A pesar de tener motivos de sobra para ser engreída, rebosó humildad en cada planteamiento, respeto en cada frase, honestidad en cada decisión.   Al comenzar la entrevista tomé notas como un loco, como en los viejos tiempos. Al principio me recordó a mis primeras entrevistas periodísticas y poco después me trasladó más allá, al alumno que escribía frenéticos apuntes en clases de filosofía o historia. Pero a los pocos minutos de charla con ella, lo que verdaderamente me apetecía era dejar de escribir y limitarme a disfrutar escuchando todas aquellas cosas en la boca de una artista española. No todos los días alguien de nuestro podrido mundillo musical habla tan claro, demostrando tanto amor por la música y tanto respeto a sus fans y seguidores de todo el mundo.   Aunque se largó de España en el 92 para triunfar en el extranjero, seguro que aún la recuerdan. Hablo de Vicky Larraz. Que tras alcanzar la popularidad y el éxito en Olé Olé inició una carrera en solitario cargada también de grandes momentos. Cedió hace unos días, voluntariamente, a Popes80 la entrevista en exclusiva sobre su posible regreso a la música, simplemente por coincidir con los principios que defendemos algunos desde ese rincón de Internet.   La conversación con ella fue tan reconfortante para mi escéptica persona –en los que artistas se refiere- que traté de entender los motivos por los que alguien de su valía desempeña su carrera profesional lejos de España. Después encendí la tele y lo entendí todo. Mientras sigamos siendo un país incapaz de reconocer los méritos del vecino, especialistas en aniquilar al honesto y con esa especialidad que ahora es tan nuestra de esparcir en horas de máxima audiencia la basura sentimental de otros es más que comprensible que artistas de verdad –de los que no puede esperarse contribución alguna al gallinero nacional- como Vicky Larraz sigan poniendo tierra por medio.   Lo escucho mucho últimamente y cada vez lo creo más: En España tenemos lo que nos merecemos. En casi todos los ámbitos.

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