Jueves 08/12/2016. Actualizado 18:06h

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Tribuna libre

Un escritor, apaleado por los personajes de su novela, acaba llevándolos a juicio

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Un novelista escribió un día la historia de la tierra de sus padres. Los habitantes de ese lugar se reconocieron y recibieron al escritor con puñetazos, pedradas e insultos. Él, por supuesto, los ha denunciado y esta semana se conoce la sentencia.

Pierre Jourde, profesor de literatura en la universidad de Valence, y escritor de novelas y ensayos, decidió un día contar la historia de la tierra de sus padres, el Cantal. Se trata de una región representativa de la Francia más profunda, prácticamente deshabitada, sus campesinos han emigrado generalmente a Bélgica o España, y es conocida casi exclusivamente por el queso que lleva su nombre, el Cantal.

En su novela, “Pays perdu” (Tierra perdida), Jourde cuenta la historia de los habitantes de un pueblecito, Lussaud, marcados por el alcoholismo, los suicidios, los secretos de familia que todos conocen, la dureza del trabajo y la soledad. Lo malo es que aunque los nombres de sus personajes son producto de la imaginación del escritor, los habitantes de Lussaud no tuvieron ninguna dificultad en reconocerse o reconocer a los suyos, sin margen de error, en las páginas de “Pays perdu” y no apreciaron las cosas que leyeron. Por eso, cuando Pierre Jourde regresó al pueblo al año siguiente para pasar, como siempre, las vacaciones con su mujer y sus hijos, algunos vecinos les dieron la bienvenida a base de puñetazos, pedradas e insultos. Jourde huyó de Lussaud con su familia y presentó una denuncia.

Esta semana, tres hombres y una mujer han sido juzgados en el tribunal de Aurillac para responder por aquellas agresiones. Están perseguidos por los delitos de violencias voluntarias agravadas en reunión, con premeditación, uso y amenaza de un arma, e injurias públicas a causa de la raza, la religión o el origen (los dos hijos mayores de Jourdan son mestizos). Ante el juez se han defendido acusando al escritor de haberse reido de sus montones de estiercol, de causar la muerte de uno de los suyos que murió de infarto unos meses después de estallar el escándalo, o de evocar un viejo adulterio. Para su abogado, los habitantes de Lussaud “han sido humillados porque el libro desvela sus secretos más íntimos”.

El 5 de julio conocerán la sentencia. El fiscal ha pedido para todos los acusados seis meses de prisión en caso de reincidencia y 300 euros de multa.