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Tribuna libre

Todos esperamos, con tensión, una actuación de ETA, mientras vemos caras nuevas y no tan nuevas tras el 27-M

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ETA llama a la puerta de la política española con sus amenazas. Por lo demás, todo vuelve a la normalidad aparente post electoral. Y ZP y Rajoy se reúnen, parece mentira, para acercar posturas.

Incluso alguien puede hablar de “calma tensa” a la espera –triste espera- de lo que hagan los terroristas. Nunca se ha visto una sociedad más resignada aguardando un atentado. Con toda naturalidad se habla de posibles atentados en el aeropuerto de Almería, de bombas en Madrid, de secuestros y hasta de asesinatos selectivos. Es muy posible que el haber conseguido “normalizar” el terror en España sea uno de los triunfos que ya nadie podrá arrebatar a los terroristas.

Y mientras esperamos, esperamos, esperamos... que parece el principio de Casablanca, todo vuelve a su ser en este desquiciado mundo de la política en España.

Navarra sigue en la mesa de negociaciones y mientras unos hablan de que el Partido Socialista da la espalda a Nafarroa Bai y dejará que Gobierne Unión del Pueblo Navarro, otros dicen que la alianza de separatistas y socialistas está al caer. Canarias más de lo mismo pero todo lo contrario, y el Partido Socialista de Madrid en un ¡ay!, pese a las componendas de Cristina Narbona.

Las elecciones pueden hacer que cambien caras, pero de la noche electoral a semanas después con los pactos por medio, hay un abismo. Quizás los ciudadanos en vez de votar a candidatos deberíamos votar a “componedores de pactos” y sería más útil y nos ahorraríamos una molestia por muy democrático que sea eso del voto.

Las elecciones pueden cambiar caras y hasta ubicaciones, pero entre Dancausa o Rodríguez para presidir la Asamblea de Madrid, tampoco hay tanta diferencia. Como no la hay en las recientes entrevistas de Ruíz Gallardón o de Esperanza Aguirre con las de hace un par de años.

Las elecciones pueden cambiar caras y hasta algún talante que otro pero la entrevista en La Moncloa ha servido para lo de siempre: para casi nada.

Las elecciones pueden cambiar caras, pero los tontos de siempre siguen siendo tontos. Por ejemplo Joan Tardá, que en su afán de servicio a los españoles -¿o sólo a los catalanes?- como diputado en el Congreso ha decidido oponerse a que se coloque el nombre de Manuel Fraga Iribarne en una de las salas de la Carrera de San Jerónimo. La iniciativa de Manuel Marín consiste en recordar de esa manera a los llamados “padres de la Constitución”. Pues a Tardá no le parece bien. Debe de ser por aquello de que con Franco y con Fraga el Madrid ganaba Copas de Europa (franquistas, por supuesto).

Y para tontos, los que han organizado un mundialito de fútbol sala en Yakutsk, que está en la Rusia de antes, con un partido -nada más y nada menos- entre las selecciones de España y de Cataluña. Con un par. Y además, los himnos han sido el de España, que todavía no tiene letra, y “Els Segadors”, que sí la tiene. ¿No habrá por ahí algún otro tonto que diga que lo de “Els Segadors” no es de recibo?, ¿no habrá un Tardá, pero del otro lado?

Las elecciones cambian caras pero poco más.

El que sí que cambia aunque no por las elecciones es De Juana Chaos. El etarra se quiere casar, en la cárcel, con su Irati. Vamos, que como diría mi abuela quiere “recogerse”, que ya va teniendo una edad. Claro que eso de “recogerse”, tratándose de un preso, no suena demasiado bien.

Tampoco suena demasiado bien que Rodríguez Zapatero no tuviera a bien decir algo a los españoles tras la entrevista con Rajoy. Nos mandó a De la Vega. ¡Qué horror! Hasta esbozó una sonrisa. Y es que, tratándose de la Vicepresidenta, no se sabe qué es peor, que esté enfadada o que se ponga risueña.

Una semana que aparenta ser normal, como las relaciones entre Zapatero y Rajoy, pero que -como las relaciones entre los dos políticos- dista mucho de ser normal, sobre todo con la ETA planeando sobre nuestras cabezas.

A todo esto, un coche del CNI aparece aparcado en la puerta de Manuel Pizarro, el presidente de la eléctrica Endesa. Los de Inteligencia lo niegan. Lo cierto, es que causalidades o no, un ‘espía’ merodeaba por las inmediaciones de su vivienda. Zapatero... ¿dónde te estás metiendo? ¿Ahora te dedicas a perseguir a la gente? En fin, confiemos, con toda la buena fe del mundo, que sólo sea una casualidad.