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Tribuna libre

La prensa francesa desmonta la historia del que se hace pasar por el piloto que abatió el avión de Saint-Exupery

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El misterio de la desaparición de Saint-Exupèry sigue siendo eso: un enigma. Esta semana todo el mundo se felicitaba porque el supuesto autor de los disparos que derribaron el avión del creador del Principito había confesado.

El misterio de la desaparición de Saint-Exupèry sigue siendo eso: un enigma. Esta semana todo el mundo se felicitaba porque el supuesto autor de los disparos que derribaron el avión del creador del Principito había confesado. Jacques Pradel y Luc Vanrell, periodista y submarinista respectivamente, dicen haber encontrado al autor de los disparos y han escrito su historia. Es un tal Horst Rippert, de 88 años, antiguo jefe del servicio de deportes de la segunda cadena de televisión alemana en los años 70, y antiguo miembro de la Luftwaffe durante la segunda Guerra Mundial.

Horst Rippert cuenta en “Saint-Exupéry, l’ultime secret” cómo, el 31 de julio de 1944, iba pilotando su Messerschmitt cuando vió un avión hacia las 14h30 entre Toulon y Marsella. Le disparó y el avión se estrelló en el mar sin que nadie saltase del interior. Rippert, que se declara ferviente admirador de Saint-Exupéry, prácticamente el hombre que despertó en él la vocación por la aviación, asegura que si hubiera sabido que era él “no le habría tirado”.

Sin embargo, medios tan diversos como el diario Le Monde y el semanario Minute desmontan esta bella historia presentando a Rippert en unos casos como usurpador de identidad, en otros como simple mentiroso.

Para Le Monde “la inverosímil sucesión de eventos” que han permitido remontar hasta Horst Rippert les lleva de entrada a preguntarse si dice la verdad. Según el vespertirno, “en aquella época tenía en principio la prohibición de pilotar” a falta de un certificado que probase su origen ario.

Minute afirma que Horst Rippert ya se ha hecho pasar por el hermano del cantante de los 70 Ivan Rebroff (cuyo verdadero nombre era Hans-Rolf Rippert). También ha leido su hoja de servicios y ha comprobado que está en posesión de la Cruz de hierro de primera clase, pero no de la más prestigiosa Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro, como asegura el antiguo piloto.

No ponen en duda su valor (llegó a abatir 18 aviones enemigos), pero afirman que en su palmarés no hay inscrita ninguna victoria entre el 26 de julio y el 7 de agosto, y si algo no olvidan los pilotos, es contabilizar sus proezas, que les permitirán después obtener promiciones y condecoraciones.

Es más, en el Servicio Histórico del Ejército del Aire alemán afirman que los registros de la unidad a la que pertenecía Horst Rippert se tenían rigurosamente al día, y el día de la muerte de Saint-Exupéry no se menciona ni victoria ni combate.

Saint-Exupéry sigue en el fondo del Mediterráneo con el secreto de su muerte bien guardado.