Viernes 09/12/2016. Actualizado 13:25h

  • this image alt

elconfidencialdigital.com elconfidencialdigital.com

La web de las personas informadas que desean estar más informadas

·Publicidad·

Tribuna libre

El “gallinero” socialista

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

Fue uno de los portavoces de Esquerra Republicana en el Congreso el que utilizó la expresión un día antes de que Zapatero recibiera a Carod Rovira en la Moncloa: "el Presidente del Gobierno debe de poner orden en el gallinero socialista", dijo Joan Tardá describiendo de forma bastante acertada -otra cosa es la intención con que lo dijo- una situación en las filas socialistas, a propósito del debate territorial, que empieza a sonar a guasa.

Cualquier ciudadano que siga con más o menos interés el debate político en torno a la reforma de la Constitución y de los Estatutos de Autonomía sabría delimitar dos grupos claramente diferenciados en el PSOE. En un lado están los Bono, Rodríguez Ibarra, Alfonso Guerra, Francisco Vázquez, incluso Chaves, que se oponen a las aspiraciones de los nacionalismos vasco, catalán y gallego que sobrepasan claramente los límites constitucionales, y en el otro está sobre todo y ante todo Pasqual Maragal que es quien más tira del carro en términos nacionalistas debido entre otros factores a que depende de ERC para seguir en la Presidencia de la Generalitat.

Decía que se podrían diferenciar claramente dos grupos dentro de las filas del PSOE. Rectifico: hay un tercero que detenta en exclusiva Rodríguez Zapatero. Es el grupo del no sabe/no contesta cuando se le pregunta por estas cuestiones. Es el grupo del "relativismo" que le lleva a decir que no sabe qué diferencia hay entre el concepto de "nación" y el de "nacionalidad", o que eso es un debate puramente nominalista sin ninguna otra trascendencia. 3

Pero el jugar a la vez con tantas barajas, el cubrir todos los frentes empieza a tener un desgaste para el PSOE y lo tendrá mayor cuando llegue el momento de definirse, de pronunciarse, de "mojarse". Es decir, cuando el proyecto de reforma del Estatuto de Cataluña sea enviado al Congreso de los Diputados. ¿Podrá mantener entonces Zapatero su torpe compromiso adquirido en la campaña de las elecciones autonómicas catalanas, cuando dijo aquello que él apoyaría el texto de reforma del Estatuto que saliera del Parlamento de Cataluña?

En ese momento ya no valdrán los equilibrios en el alambre. En su actual redacción, dicha reforma del Estatuto es claramente anticonstitucional, como acertadamente ha denunciado el presidente de la Comisión Constitucional, Alfonso Guerra al que en la actualidad, ese "rasputín" de la política que es Rubalcaba le mandó que estuviese callado. ¡Que cosas tocan a veces ver y escuchar en la política!: el que fuera portavoz de los Gobiernos de Felipe González en la etapa de los GAL y de la corrupción, mandando callar al entonces todopoderoso Vicepresidente del ejecutivo y vicesecretario general del PSOE.

Que el PSOE tenga tantas voces contradictorias y distintas en esta vital cuestión supone una degradación de lo que debe de ser la política, la defensa de un proyecto, de unas ideas. ¿Qué hace ese defensor de las esencias patrias que es Bono en un Gobierno que está dispuesto a apoyar unas reformas estatutarias del calado de las que van a llegar desde Cataluña y el País Vasco? ¿Qué hace Chaves de presidente de un partido que está contribuyendo de forma absolutamente irresponsable al enfrentamiento entre Comunidades? ¿Qué hacen todos los socialistas que ayudaron positivamente hace veintiséis años a que llegara a buen puerto la transición democrática y a la aprobación de una Constitución que supuso un esfuerzo de entendimiento entre ideologías y planteamientos muy diversos?

Por otra parte, el que en el PSOE haya quien defienda una cosa y su contraria, tampoco beneficia en nada al PP, porque le quita espacio para ejercer la oposición. Desde el punto de vista de la opinión pública tiene mucho más morbo que sea Alfonso Guerra el que salga diciendo que no se puede aceptar el término "nación" para definir a ninguna Comunidad, que el que lo diga Rajoy. Eso es algo en lo que tendrán que meditar los dirigentes populares si quieren ir consolidando una alternativa al actual gobierno que sea percibido como tal por la ciudadanía. De momento habrá que seguir sobrellevando el "gallinero" socialista.