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Tribuna libre

La letra

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Que a estas alturas de la historia, y en una nación con tantos siglos por detrás, se plantee que haya que poner letra al Himno Nacional ya es de risa.

Uno pensaba que Gaspar Llamazares cantaba por Lenin, por Fidel Castro e incluso por Hugo Chávez y que lo suyo era La Internacional, igual que hay españolitos –y están en su derecho- que cantan por la Pantoja. Pues estaba equivocado: resulta que Llamazares canta por José María Pemán.

Además lleva toda la razón y fue el primero en decirlo en un alarde de reflejos: ‘si Pemán lee la letra, se querella por plagio’. Se refería, claro está, al engendro ese de la poesía que se han sacado de la manga la SGAE y el Comité Olímpico Español.

Y es que lo que mal empieza, mal acaba. ¿De dónde salió la necesidad de que el Himno Nacional tuviera letra? ¿A quién se le ocurrió que los españoles estábamos acomplejados por no poder cantar nuestro himno en un campo de fútbol? Pues a cuatro indocumentados que no tenían ni idea de lo que era y representaba en la historia de España el Himno Nacional. Sólo era necesario pasearse con un micrófono por vestuarios y campos de entrenamiento para que los deportistas –esos que son incapaces de escuchar con un mínimo de compostura el Himno- se apresuraran a mostrar su enorme interés por tener algo que cantar. Luego se adereza todo con imágenes de deportistas y público cantando eso del ‘la-la-la-la-ra-la’ y ya tenemos la polémica servida.

Que a estas alturas de la historia, y en una nación con tantos siglos por detrás, se plantee que haya que poner letra al Himno Nacional ya es de risa. Que, además, de esa iniciativa se encarguen la SGAE y el COE es de sainete, y que todo el tinglado se arme para parir lo que se ha parido y que se ponga el grito en el cielo porque ha habido una filtración periodística es de aurora boreal.

Ahora, los políticos- en plena campaña- se suben en marcha al carro de las críticas y se apresuran a decir que la letra –en su caso- tendrá que ser aprobada por los representantes de la soberanía popular.

Ya sólo falta que se reúna la comisión permanente del Congreso de los Diputados para solucionar el problema.

El que ha dado en la diana ha sido Gaspar Llamazares, que hizo el diagnóstico acertado: la letra es ‘pemaniana’, sector renovado.

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