Sábado 03/12/2016. Actualizado 01:00h

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Tribuna libre

Ni luz, ni taquígrafos

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Una frase manida, incluso demasiado manoseada por todos, pero que siempre ha sido sinónimo de transparencia y de información entera y verdadera. Se están poniendo de moda los que alguien ha denominado "apagones informativos". Cada vez hay más noticias pero menos información. Si se pudiera hacer un juego de palabras afirmaríamos que "cada vez sabemos más de menos cosas", o lo que es lo mismo "cada vez sabemos menos de más cosas". Hay un afán de ocultar información y van quedando demasiadas incógnitas por el camino de la actualidad. Y lo peor es que son asuntos que llevan camino de convertirse en enigmas de la historia más reciente. El "apagón informativo" del barrio de "El Carmelo" de Barcelona es un ejemplo sangrante de lo que afirmo. Más que un ejemplo lo que es, en puridad, es la vuelta a la censura informativa. Se ha prohibido la entrada en ciertas zonas a los periodistas, se ha prohibido hacer fotos, se ha prohibido filmar con cámaras de televisión, se ha creado hasta un "pull" para que sólo entren unos periodistas concretos y sean ellos los que distribuyan la información entre sus colegas, y hasta se ha montado una especie de oficina que es la única que distribuye información sobre el siniestro. Nos estamos habituando a las entrevistas secretas-discretas en La Moncloa, a las verdades a medias, a los comunicados "hiposos" que no dicen nada concreto; son normales en nuestra vida política las negociaciones en la oscuridad, los apaños previos a una votación en el Congreso o los cabildeos de pasillo. Todo lejos de la transparencia informativa, preceptiva en cualquier democracia, y todo llevado a cabo en contra de los intereses de los ciudadanos, que tienen derecho a una información veraz y concreta. Mal vienen dadas para los profesionales de la información cuando ellos mismos han de informar de "apagones informativos", de entrevistas a media luz y de encuentros secretos. No se trata de reivindicar nada por la sencilla razón de que lo obvio es innegociable, pero habrá que denunciar lo que supone un retroceso democrático de primer orden. Una sociedad que no está informada puede ser que esté enferma. Una sociedad que se aviene al "trágala" de una información minusválida es una sociedad en peligro de perder sus libertades. Pudiera ser que haya demasiados intereses ajenos a los del común de los ciudadanos y que esos intereses sean los que han echado a la calle a los taquígrafos y han apagado las luces.

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