Martes 27/09/2016. Actualizado 01:00h

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Tribuna libre

26 millones de dólares por un chicle

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Prometo que no me lo estoy inventando. El lunes a primera hora de la mañana saltó la noticia. Desde entonces padezco de insomnio y sudoraciones nerviosas. Sucedió algo realmente emocionante. Fuera de lo común. Millones de personas en el mundo sueñan con encontrarse con un momento así. No se lo van a creer: “Ya hay más de 24 chicles mascados por Britney Spears subastados en la Red”. No es broma.

 

Uno de los vendedores afirmó que su valioso chicle mascado fue escupido por Spears frente a su casa de Los Ángeles. Los hechos se produjeron en el contexto de un monumental enfado de la caprichosa diva. El hombre que posee el chicle recuerda con emoción el instante en el que la goma mascada abandonó precipitadamente la boca de la cantante, trazando una trayectoria descendente hasta impactar con el suelo. Momento en el cual, el vendedor –o timador- de chicles mascados aprovechó para fotografiar la pieza. Afirma que ha recibido ofertas por 26 millones de dólares.

 

Más impactante resulta el caso de Brian Johnson. Su vida cambió repentinamente tras tropezar sus huesos con un chicle usado por la Spears. Johnson trabajaba como cámara en un concierto de la citada cantante celebrado en Toronto en el pasado mes de abril. Este hombre recuerda emocionado: “Mientras yo tenía la cámara, vi escupirla”. Y apostilla: “Pensé que sería divertido traer la goma de mascar a casa y mostrarla a mis amigos. Ellos se rieron mucho”.

 

Johnson es un mentiroso y sus amigos parecen bastante tontos. Es evidente que este hombre lo que vio de divertido en la ‘goma de mascar’ de la Spears es la subasta que posteriormente organizó, pidiendo mil dólares por la pieza. Y no alcanzo a entender a sus amigos: ¿dónde le verán la gracia a un chicle usado? Tal vez, Johnson, provisto de un indiscutible sentido para los negocios, instaló en su casa un cuarto dedicado a la ‘goma de mascar’ de Britney Spears. De forma que tras enseñar las habitaciones, la cocina y el cuarto de baño a las visitas, procede a mostrar la gran sensación de la casa: “Y aquí, amigos, el cuarto del chicle mascado por Britney Spears”. Terminada la visita intentará cobrar los servicios de su particular museo del chicle famoso.

 

Por suerte, de momento, no corremos el riesgo de que esto se ponga de moda en España. La situación aquí sería un tanto desagradable. Un chicle mascado por Sabina o un cigarrillo consumido por Calamaro no tendría un buen futuro en una subasta. Entre otras cosas, porque la venta, además, no garantiza ningún tipo de seguro por contagio de enfermedades. Sin embargo, sería especialmente meritorio el atrevimiento de quien se disponga a capturar la pieza. Si continúa aumentando el número de parados, sin duda, aparecerán candidatos dispuestos a ello. Lo más cotizado serían, sin lugar a dudas, los mechones de pelo de Bisbal.

 

Tengo que reconocer que cuando leí la noticia no me la creía. Así que entré en Ebay, la gran tienda de subastas en Internet, y comencé la búsqueda. Ahora puedo contarlo yo: Un americano subasta una colilla de Britney Spears. Investigando, compruebo que un usuario ha dejado una pregunta al vendedor: “Necesito saber de qué marca es el cigarrillo para comprobar si es realmente de Spears”. La respuesta del vendedor fue clara y contundente, por lo que este hombre decidió apostar y elevar la subasta. Unas horas después, poco antes de que terminara la subasta, otros 21 irresponsables han pujado por la colilla, de forma que el preciado cigarrillo asciende ya al valor de 422 euros.

 

Pero es que eso no es nada. Acabo de encontrar un pelo de Elvis, con la completa documentación que lo acredita –incluida una fotografía del artista en el peluquero-. Lo que quizá no todos los compradores saben es que este mismo hombre ofrece pelos de 60 personajes famosos más: desde antiguos gobernantes americanos hasta famosos artistas del mundo del cine.

 

También he podido comprobar que lo de los chicles causa verdadero furor entre los compradores: uno de Madonna –incluye foto de la artista improvisando un enorme globo- cuesta -a seis días de que finalice la subasta- unos 150 euros. Eso sí, si te lo quieres llevar puesto al momento, puedes abonar 4.420 euros y saltarte todas las pujas.

 

También se venden unos zapatos firmados por Michael Jackson, una prenda -¡nunca lavada!- de Bjork, cientos de maquetas de Rolling Stones y millones de posters y autógrafos de estrellas internacionales. Todo a precio de oro. La mayoría de los vendedores confiesan que nunca pensaron en deshacerse de esas valiosas piezas hasta que la mala fortuna les llevó a la quiebra económica. Su única salida es vender el chicle, o el pelo o el autógrafo al mejor postor.

 

Siempre compartí con algunos autores de primer nivel internacional la idea de que el mundo está repleto de tontos. A partir de hoy pienso que el mundo está lleno de listos y listillos. Y bastantes amantes del mal gusto.