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Tribuna libre

Las mujeres, según Moratinos

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Y el ministro decidió ponerse a la altura intercultural requerida, traduciendo el contenido de la pregunta con un despectivo y asquerosamente machista giro: “es eso de las mujeres…”.

La anécdota la ha contado la periodista Carmen Gurruchaga en el programa “Herrera en la Onda”. Durante la rueda de prensa que siguió a la clausura de las reuniones del foro de la Alianza de Civilizaciones, una de las preguntas lanzadas por los periodistas asistentes fue sobre la escasa presencia de debate en torno al papel de la mujer, que muchos reclamamos como sustancial en cualquier proyecto de aproximación asimilatoria entre culturas.

El ministro Moratinos, que no debía de tener muchas ganas de contestar a un tema tan comprometedor, pasó la vez a su homólogo iraní, quien no entendió bien la pregunta. Y entonces le aclaró nuestro ministro: “es eso de las mujeres…”.

¡Qué traición la del subconsciente de Moratinos! Podía haber susurrado a la oreja de Ali Bagheri, que así se llama el viceministro de asuntos exteriores de Irán, que la pregunta iba sobre la condición de la mujer en los países islámicos, sobre la igualdad de sexos, sobre derechos fundamentales, sobre la dignidad humana…

Pero no, al parecer le dio apuro, pudor, yo qué sé, que su colega pudiera sentirse incómodo y decidió ponerse a la altura intercultural requerida, traduciendo el contenido de la pregunta con un despectivo, reduccionista y asquerosamente machista giro: “es eso de las mujeres…”, es decir, ese tema secundario en el que algunos insisten, esa tontería de la que hay que ocuparse de vez en cuando para que se callen y nos dejen en paz.

He buscado por toda la prensa de papel y digital para ver si alguien había publicado algo sobre el tema y, más aún, con la ansiedad de que hubiera en algún sitio una rectificación, una disculpa, una aclaración, un “no quise decir eso”, un algo, en fin, que me permitiera olvidar la anécdota y seguir viviendo bajo la certeza de que cuando nuestros políticos defienden el reequilibrio entre sexos, la igualdad de derechos y el papel de la mujer en las sociedades avanzadas, lo hacen de verdad, de corazón, porque creen en ello. Estoy segura de que ha sido un “lapsus linguae”. Pero que no cunda, por favor.