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Tribuna libre

Siete días llenos de ‘ocurrencias’. Hasta el presidente del Gobierno fue una ‘ocurrencia’ del PSOE

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Se han acusado mutuamente, Rodríguez Zapatero y Rajoy, de sus respectivas ‘ocurrencias’. Lo bueno que tienen las ‘ocurrencias’ -más o menos electoralistas- es que tras los comicios se olvidan.

El problema es que nuestros políticos no son demasiado ocurrentes. Se les ocurren pocas cosas y las que se les ocurren o son descabelladas o no son viables o ya se les han ocurrido a alguno de sus antecesores.

Véase por ejemplo Carmen Chacón, ministra de Vivienda, que ha trabajado a fondo, se ha dejado los mejores días de su vida desde que es ministra (nada menos que setenta con sus setenta noches) elaborando un plan de alquileres y sus efectos colaterales, y resulta que alguien había tenido la misma ocurrencia. Dicen que ambos planes, el de Chacón y el de Trujillo, son igualitos, como Pili y Mili, como Joan Tardá y Bigote Arrocet, como Yoda y Pujol...

Afirma Diego López Garrido que son retoques, mejoras, vamos una especie de lifting a base de salones-comedores, baños, trasteros y plazas de garaje, todo en alquiler y subvencionado. Pero la realidad es que Carmen Chacón se debió encontrar el plan en un cajón de la mesa de ministra y que lo que pasó fue que tardó setenta días en poder abrirlo, que hay cerraduras que se resisten.

El que ya no se resiste es Solbes, que ha decidido que puestos a buscar igualdades y semejanzas, no está dispuesto a que le comparen con Juana de Arco y que de inmolarse nada, y que él saca el dinero de sufragar ocurrencias de donde haga falta y que todas las ocurrencias –dentistas incluidos- corren de su cuenta. ¿Será por dinero?

Que es lo que dice el presidente del Gobierno: ¿Será por superávit? Porque, para gafe, ‘Mafo’, -y no es un juego de palabras- que se empeñó en gafar desde el Banco de España las ocurrencias de Rodríguez Zapatero. Y es que hay que ser muy templado para verse con los bolsillos llenos de superávit y no liarse a pagar rondas para todos los españoles.

Bueno, para todos no, porque Esperanza Aguirre y Rita Barberá están que se muerden las uñas de envidia cuando ven los ríos de dinero que se escapan de las manos de Zapatero en dirección Andalucía y en dirección Cataluña. Y en cuanto se arreglen los ‘líos matrimoniales’ en el seno del Partido Nacionalista Vasco, los ríos y rías de dinero también llegarán a orillas del Cantábrico.

Claro que hay ‘ocurrencias’ y ‘ocurrencias’. ¿A quién se le ocurre dar plantón al Rey? Con el Rey lo que se puede hacer es insultarle y quemar sus fotografías, pero darle plantón no y por eso López Garrido tuvo que ir a la apertura del año judicial aunque, eso sí, llegó tarde, se supone que para dejar constancia de su republicanismo.

Y a Esperanza Aguirre se le ocurre poner una fábrica de mástiles y tercia en la guerra de las banderas. Resulta que las banderas no se ponen y no se cumple la ley porque no hay mástiles en los balcones de los edificios oficiales. Pues en Madrid sobran, ¿será por mástiles?

¿Será por camisetas? Ha sido otra ocurrencia de los diputados eso de llevar camisetas de fútbol al Congreso. Hay sospechas de que con el truco de las selecciones -nacionales o no nacionales- lo que pretenden es que, además de las dietas de viajes, de alojamiento y de varios, ahora les paguemos el uniforme, que podía consistir en que cada uno llevara la camiseta de su selección o, en su defecto, la del equipo de sus amores.

Pero, ocurrencias aparte, la precampaña está siendo “demasiado campaña” y poco “pre”. Tanto en Ferraz como en Génova hay quejas de aceleración y de excesivas promesas electorales. Sin contar con los jaleos de las listas que, por más que los líderes quieran frenar su salida, es cada vez más evidente que han comenzado las carreras y los codazos, en la intimidad, pero al fin codazos y carreras.

Hasta Bono echa su cuarto a espadas –toledanas, se entiende- y tantea con precauciones el terreno y el globo sonda ya está ahí. Se apresura Blanco a alabar al manchego y a decir eso de que es un activo para el partido. Lo cierto es que ante los rumores de que Bono podía poner ojitos -políticos, naturalmente- a Rosa Díez, alguien en el Partido Socialista a puesto pies en pared y ha dicho que Bono ya tenía que volver a la política. Estaba cantado.

Donde hay dudas, muchas dudas, es en el PNV. Imaz sí pero no; Eguibar no pero sí; y Urkullu sí pero también. Arzallus no y mil veces no, y el Lehendakari en sus cosas, preparando la pregunta para vascos y vascas. Se habla en los mentideros políticos de que hay inquietud en los dos grandes partidos por esta situación, porque alguno de los dos va a necesitar a los nacionalistas allá por marzo y quieren saber de qué van a ir.

Ocurrentes hay en todos los sitios y también en la cultura. Dice el ministro del ramo que él ha llegado para resolver crisis y no para crearlas. Divertido. Dice Conde Pumpido que se va. Chusco. Dice Blanco que el Partido Socialista cumple la ley de banderas. Falso de toda falsedad. Y dice Savater que las ideas soplan. Grosero.

Pero tenemos superávit de presidente del Gobierno, que va tan sobrado de ocurrencias que, al parecer, ha dado orden a Asuntos Exteriores de que no tramiten la reunión pendiente con Bush.

Y ésta sí que es una ocurrencia coherente porque, como Bush ya tiene casa y además ya no está en edad de tener hijos, ¿para qué quiere el presidente de los Estados Unidos que le subvencionen el alquiler o que le den 2.500 euros por vástago?