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Tribuna libre

Éramos pocos y parió un libro la mujer del juez y, además, estamos en empate técnico

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Una semana de libros y de empates. El CIS -aunque suene a infección de orina- es ese sitio en el que se hacen las encuestas y se dan las cifras para que los políticos las arrimen al ascua de sus conveniencias.

Esta vez, todos están contentos con la encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas. Diego López Garrido, encantado porque el Partido Socialista sigue ganando y, lo más importante para él, porque Rajoy es el último de la fila en la valoración que hacen los españoles de los políticos. Ángel Acebes, feliz porque la intención de voto del PSOE ‘cae en picado mientras que la del Partido Popular sube como la espuma’ y además Rodríguez Zapatero es el político peor valorado por los suyos, mientras Mariano Rajoy es el que mejor nota saca entre sus seguidores. De ahí a que se pongan a cantar el cumpleaños feliz no hay más que una encuesta.

Y ya se sabe aquello de que no hay mal que por bien no venga. La formación que lidera Gaspar Llamazares desciende en sus cifras. Pero como sí hay mal mezclado con el bien, suben los nacionalismos. Claro que de aquí a marzo la montaña rusa del CIS va a producir más de un mareo.

Mientras Rajoy inaugura videos en rojo y azul y da la salida a una ambiciosa rebaja de impuestos que tiene encandilados a los suyos y el resto de los españoles, nos enteramos de que, con él, es posible llegar a final de mes.

La ministra de Fomento sigue inaugurando aves. A esta señora la ponen en el siglo XIX y ríanse ustedes de Isabel II inaugurando el ferrocarril  Madrid –Aranjuez.

Claro que llega Europa -que no se entera de nada, ni de que tenemos a la ministra más importante de nuestra historia- y nos quiere colocar una multa de padre y muy señor mío por el retraso del AVE que nos enlazaría con Francia; y Bruselas, que es la que se rasca el bolsillo, se lo ha tomado a mal y no nos mete en la cárcel en vez de multarnos porque aún no ha llegado a Europa la reforma legislativa que va a “enrejar” a los que corran más que el ave de ‘mimaleni’ por las autopistas de Pere Navarro.

La señora del juez pare un libro, y el libro ha debido venir de nalgas porque se ha armado una buena, incluso antes de salir del paritorio. No está nada bien visto que las señoras de los magistrados nos cuenten las intimidades de sus maridos –en el tribunal, se entiende- y los otros jueces se han ‘mosqueado pelín’. Porque filtrar sentencias y autos es una cosa, y escribir un libro sobre lo solito que está el cónyuge, es otra.

Pues va a llevar razón el juez Alfonso Guevara, que se siente tratado con ‘deslealtad personal y profesional’. Y es lo que se dice en las salas de togas: éramos pocos y parió la señora del juez Bermúdez, que podía haberse limitado a contarnos en un libro las soledades de Lope de Vega y hubiera quedado mejor y, sobre todo, no hubiera habido tanto ruido de togas que eso es lo que pone de los nervios a Conde Pumpido.

Pepe Blanco no escribe libros –al menos que se sepa- pero lo de las listas del Partido Socialista debe ser como para publicar dos o tres tomos. Hay ministros que no quieren ir por su “circunscripción natural” y prefieren ser “cuneros”. Ya lo dijo Magdalena Álvarez ‘cuneros pero no doblaos’. Algunos aspirantes a diputados no se doblan y le están quitando el sueño al número dos del partido que de aquí a marzo se va a ganar el sueldo. Eso, sin contar la guerra de los vídeos.

También en el Partido Popular hay sus más y sus menos en lo de las listas y, además de Ruíz Gallardón, hay más granos en Génova, y granos que –el chiste es fácil- provienen de los arrozales levantinos. Es posible que los españoles con Rajoy podamos llegar a fin de mes, pero lo que no está tan claro es que algunos políticos señalados del Partido Popular, con Rajoy lleguen a estar en las listas que apetecen ni en los puestos a los que aspiran. En Génova hablan de cambio silencioso o silente, que sería más propio. A lo mejor por eso Pío García Escudero saca pecho y dice que a él le ‘importa un bledo lo que opinen los socialistas sobre su vídeo’.

Y cuando estábamos más entretenidos con el libro de la señora del juez, llega Artur Mas y pone al Constitucional a los pies de los caballos y duda de su legitimidad para decir si el estatuto de Cataluña es conforme  o no es conforme con la Constitución. Y se agarra al clavo ardiendo que en su día clavó Ibarrexe y afirma que Cataluña será lo que decidan los catalanes. Cómo será la cosa que Duran i Lleida ha tenido que salir a templar gaitas –tenoras, en este caso- y tranquilizarnos con aquello tan poético y sentido de: ‘con CIU no peligra la unidad de España’. Pues todos tranquilos.

 Pero es que lo de Mas debe de venir por la parte del “pujolismo”, que  “l´hereu” Oriol está incordión y más catalanista que la fuente de Canaletas y, claro, a Mas no le gana nadie a diferenciarse, y más –valga la redundancia- si hay que vender caros los escaños de marzo, que nunca se sabe. CIS aparte.

Y entre la Ley de Memoria Histórica y los libros de texto, nuestros jóvenes y niños van a hacerse un lío. Aunque eso no es nada comparado con lo de que lleven a nuestros hijos al Congreso de los Diputados y los sienten en los escaños y hasta hagan una parodia de sesión, que uno piensa si eso no será corrupción de menores. Habría que preguntárselo al juez Bermúdez, pero ahora no está para dictámenes, ocupado en el libro que ha parido su señora.