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El pasado para Rajoy

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No podremos hablar, con propiedad, de que hemos salido de la crisis mientras tengamos una tasa de paro tan elevada.

Un artículo de...

Javier Arnal
Javier Arnal

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            Rajoy es jurista, y bueno. Sacó la oposición a registrador de la propiedad a los 24 años, convirtiéndose en el registrador más joven de España. Por su formación, debe ser riguroso jurídicamente, y sus declaraciones políticas deben ir en consonancia con el rigor jurídico.

            Rajoy ha dicho que la corrupción es herencia del pasado. Él es presidente del PP desde el 2 de octubre de 2004, y esa fecha ha de tenerla presente cuando “despeja balones” hacia el pasado, sea con la corrupción o con la crisis económica.        Lleva 14 años al frente del PP nacional, y 3 años como presidente del Gobierno.

Mariano Rajoy ha afirmado que, en muchos aspectos, la crisis ya es historia, y que los españoles reconocerán en las urnas esa mejora económica. Luego, Rajoy  ha matizado sus palabras, señalando que no han desaparecido las secuelas de la crisis. Si las secuelas siguen – que siguen-, son más que matizables las palabras de Rajoy. Una cosa es el mérito de Rajoy de haber evitado que España fuera rescatada y de ir deteniendo hemorragias heredadas de Zapatero, así como haber logrado un panorama macroeconómico en  franca mejoría, y otra muy distinta es haber salido de la crisis.

            No podremos hablar, con propiedad, de que hemos salido de la crisis mientras tengamos una tasa de paro tan elevada. Basta hablar con multitud de personas – familiares, amigos, vecinos, conocidos- y hay unanimidad en señalar que no notan la mejora económica y que sólo lo notarán cuando haya mucho menos paro. Simplemente, comparo la opinión ciudadana con la afirmación del presidente del Gobierno. Dudo que Rajoy pudiera convencer de lo contrario a todos cuantos afirman que la crisis no es historia, ni lo será hasta que baje sustancialmente el paro, y disminuyan y se acaben los agobios de millones de personas.

            La medida recientemente pactada con los sindicatos de conceder un subsidio de 426 euros a parados de larga duración, mayores de 45 años y con cargas familiares, compatible con un trabajo cuya remuneración se descuenta obteniendo este subsidio, me parece de justicia, pero a la vez es un reconocimiento de la desesperada situación de millones de personas. ¿No es una contradicción con la afirmación de Rajoy de que la crisis ya es historia? Es presente, muy vivo, muy actual. Y además: el presente forma parte de la historia, no sólo el pasado.

            Los mencionados 426 euros, durante 6 meses, con la fórmula de hacerlo compatible con un sueldo y con un “tutor” en los Servicios Autonómicos de Empleo – o de Desempleo, según se mire-, es una fórmula que yo exigí por escrito y de palabra hace mucho tiempo, subrayando que los servicios públicos de Empleo  de verdad ayuden a buscar empleo, no sólo dedicándose a tareas administrativas de anotar o tramitar peticiones de subsidios, aunque también con el sufrimiento de comprobar que no siempre los peticionarios tienen derecho a subsidio.

Supone un gasto asumible por el Estado, y lo era hace tiempo. ¿Qué ha cambiado? Que estamos a cinco meses de las elecciones autonómicas y municipales, que serán una antesala de las elecciones generales de finales de 2015.  Y que, aunque Rajoy dijo hace unos días que sería candidato, sutilmente añadió “si el PP lo estima oportuno”: y bien sabe Rajoy que los resultados autonómicos de dentro de 5 meses le afectan, y mucho, a su propio liderazgo en el PP. Los resultados, las urnas, mandan.

Hay motivos para ser optimistas, pero quedan años muy duros en España. Ser riguroso no debe ser incompatible con un político de altura, y debe tenerlo presente Rajoy, pues es otro modo de enrabietar a los posibles electores y perder votos para su partido.

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