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Tribuna libre

El peor ministro del Interior

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¿Cuántas mentiras, por acción u omisión, o en forma de medias verdades, nos ha dicho Rubalcaba sobre ETA durante los meses que lleva en el cargo?

Me refiero, como es obvio, a Rubalcaba. Su gestión al frente de uno de los Departamentos más sensibles e importantes del Gobierno está resultando bastante nefasta. Siempre me parecieron exagerados los elogios que algunos medios de comunicación y ciertos columnistas han hecho de este político que es un auténtico “corcho”, capaz de flotar y de sobrevivir a Felipe González, a Almunia, a Borrell y a este paso, al propio Zapatero.

Los que le elogian, dicen que es listo, inteligente, brillante, hábil, cordial en el trato. Sin duda, algo de eso habrá, pero a veces, se confunde la listeza con ser habilidosillo; la brillantez, con el recurso al regate en corto que puede sacarte de un apuro en un momento determinado pero que no resuelve el problema de fondo; la cordialidad en el trato con ser un encantador de serpientes. Cómo seguramente todo estará en el término medio, vamos a los hechos, que son los que al final definen la gestión de un responsable público.

Rubalcaba fue nombrado ministro del Interior el pasado mes de abril y casi todos los análisis que se hicieron de su designación coincidían en que Zapatero colocaba al frente de esa cartera a la persona más capaz para ayudarle en la administración del mal llamado “proceso de paz” y que otros denominados “proceso de negociación política” con ETA. A la vista del punto muerto en el que se encuentra el citado “proceso”, el balance para el ministro no es muy positivo.

Relacionado con este “proceso” se encuentra el video hecho público por el PSOE hace unos días, con el que se pretende demostrar que en la tregua de ETA de 1998, el entonces Presidente Aznar hizo más concesiones a la banda terrorista que las que ha hecho Zapatero hasta la fecha. La comparación entre ambos “procesos” no dura ni un minuto para quien conozca bien lo que entonces pasó y lo que está sucediendo ahora. Y una de las personas que mejor lo sabe –lo de entonces y lo de ahora- es Rubalcaba, porque en la tregua de 1998 era el interlocutor prácticamente cotidiano del Gobierno y, concretamente, del entonces secretario general de la Presidencia del Gobierno y una de las tres personas que Aznar designó para gestionar aquella situación, Javier Zarzalejos.

Por lo tanto, que Rubalcaba haya dado su visto bueno al video cuya paternidad algunos adjudican a este talento de la política que es Pepino Blanco, no indica mas que la catadura del actual ministro del Interior. Pero ocupando esa responsabilidad, entrar en ese tipo de juegos, además de ser muy peligroso, constituye una enorme irresponsabilidad.

En relación a la responsabilidad que le compete de velar por el orden público, el actual ministro del Interior ha patentado la que ya se conoce como “doctrina Rubalcaba”, consistente en que si los empleados de una importante compañía aérea deciden como medida de presión para sus reivindicaciones laborales invadir las pistas de un aeropuerto, la policía no debe de intervenir para evitar males mayores. O si grupos antisistema amenazan con dar la “matraca” en Barcelona con motivo de una cumbre de ministros de la Unión Europea, lo mejor es suspender la cumbre y asunto terminado.

Como ministro del Interior, Rubalcaba tiene a dos altos mandos policiales encausados en la falsificación de documentos públicos –informe sobre el ácido bórico- destinados al juez encargado de la investigación del atentado del 11-M y no ha conseguido aclarar el suceso más grave y preocupante acaecido en los últimos años en el Ministerio del Interior: que miembros del Cuerpo Nacional de Policía diesen un chivatazo a colaboradores y/o miembros de ETA que se iba a desarrollar una operación contra ellos, relacionada con el cobro del mal llamado “impuesto revolucionario”.

Estos son algunos de los hechos más relevantes de la gestión de este miembro del PSOE que en la jornada de reflexión de aquel 13 de marzo de 2004 dijo aquello de “los españoles no se merecen un gobierno que les mienta”. No ha tenido que pasar mucho tiempo para que ese tipo de bajezas y de inmoralidades se vuelvan contra quien las pronuncia. ¿Cuántas mentiras, por acción u omisión, o en forma de medias verdades, nos ha dicho Rubalcaba durante los meses que lleva de ministro del Interior en relación al proceso de negociación con ETA? Lo dicho, a veces, uno es tan listo y tan inteligente que se pasa de frenada.