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Tribuna libre

Tengo un problema: soy centrosexual

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Las personas que padecemos la enfermedad de la centrosexualidad muchas veces sufrimos problemas de adaptación social, como que te rechacen en algunos ambientes por rojo y en otros por facha. No es un problema de versatilidad o doblez o fingimiento. Mi médico Nicolás me ha dicho que mi hormona de la crítica segrega un exceso de bilis y que esta puede ser la causa. Mi psicólogo asegura que se debe a que padezco un fuerte complejo de superioridad, pero en cambio mi psicoanalista chileno no duda en afirmar que arrastro un complejo de inferioridad que me empuja a reafirmarme ante los demás llevando siempre la contraria.

 

Algunas personas se estarán preguntando qué enfermedad es esa de la centrosexualidad. Sí, ya sé que Lorena Berdún nunca habla de ella en sus programas, lo que pasa es que no hay todavía muchas investigaciones de campo y se desconocen con exactitud las causas y la sintomatología concreta. Los efectos principales de los ataques de centrosexualidad se podrían simplificar –aunque el tema es mucho más complejo- en fuertes arrebatos de erotismo hacia la izquierda combinados con una irresistible atracción pasional por la derecha.

 

Les pondré algunos ejemplos para ver si ustededes se reconocen en esta enfermedad. Por favor, absténganse de leerlos los hipocondriacos.

 

A lo largo de su vida de “sufragista” –da igual que sea usted activo o pasivo en su praxis- ¿ha votado en algunas ocasiones al PSOE y en otras al PP y no se le han caído los anillos? Si la respuesta es positiva es un síntoma, pero no es definitivo. ¿Cada vez que habla de política acaba discutiendo con su interlocutor, ya sea este de izquierdas o de derechas? La respuesta a esta cuestión suele ser reveladora.

 

Otra pregunta: ¿admiran a Bono o a Gallardón? Si su respuesta es afirmativa tengo que confesarle que no es vd. centrosexual, esta era un placebo, una pregunta trampa. Repito, si ha contestado que sí a esta cuestión lo que es vd. es un ingenuo.

 

Algunos síntomas claros de no padecer esta enfermedad -aún a riesgo de caer en tópicos- son los siguientes: ¿Se identificaría con algunas de estas afirmaciones?:

 

- “Sigo todas las mañanas a Federico Jiménez Losantos y cuando lo escucho no padezco vergüenza ajena” o “Me encanta el programa de Iñaki Gabilondo y cuando lo oigo mi sentido común y mi intelecto no se sienten ofendidos”.

 

-“Adoro los telediarios de Antena 3, son tan interesantes sus informaciones sobre sucesos... ”.

 

- “Siempre compro El País”, “Siempre leo El Mundo” o “Confieso que a veces no compro ABC y opto por La Razón”.

 

Por el contrario, indicios de centrosexualidad pueden encontrarse en la identificación con alguna de estas sentencias, aunque no son las únicas:

 

- Mantener a la vez: “El PSOE tuvo una época dorada y durante sus primeros años de Gobierno consiguió poner las bases de la modernización democrática de España” y “El PSOE dio cobijo a una panda de mangantes durante sus últimos años de dirección del Ejecutivo y se aferró al poder sin asumir sus responsabilidades”.

 

- Defender lo siguiente: “El discurso centrorreformista de los primeros años del PP en el Gobierno ‘me ponía’ muchísimo” y “¿Qué pasó con el PP durante su segunda legislatura?, ¡qué decepción!”.

 

- “Me privan unas faldas metidas en política siempre que no las lleven De La Vega o Esperanza Aguirre” y “¿Cuándo harán un posado para Vogue María San Gil o Rosa Díez en la puerta de la Moncloa como presidentas o al menos como ministras?”.

 

-“Zapatero es un mero producto del marketing político” y “¿Cuánto tiempo dicen que ese tal Rajoy va a mantenerse liderando el partido?”

 

Tal vez después de este test vd. haya descubierto que es un tipo acrítico y no padece la enfermedad. ¡Enhorabuena! Le auguro una vida cómoda alejada de conflictos políticos personales. Si por el contrario acaba de tomar conciencia de su centrosexualidad le animo a la dura tarea de salir del armario y hacer caer en la cuenta a las personas que le rodean de que otro panorama político es posible.

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