Sábado 03/12/2016. Actualizado 01:21h

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Tribuna libre

La relación calidad-precio de 'Maleni' deja mucho que desear, incluso en la venta masiva de pieles de oso de ZP

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El espectáculo de un presidente saliente nombrando al futuro presidente del Poder Legislativo cuatro meses antes de las elecciones sólo es comprensible en un país en el que evitar la reprobación de una ministra cuesta una pasta gansa.

Y es que Rodríguez Zapatero, que el otro día en La Moncloa y entre panales solares firmaba un nuevo contrato con la tierra, se ha tomado tan en serio lo del cambio climático que por si acaso a Al Gore le da por decir que se nos acaban los osos, se está dedicando a vender la piel de los úrsidos antes de cazarlos.

Si primero fue Pedro Solbes –céntimo ecológico mediante- el nombrado vicepresidente económico, ahora es María Teresa Fernández de la Vega la que será vicepresidenta, y entre uno y otro vuelve Bono por dónde solía, es decir, por las orillas del Tajo, para encabezar la lista de la provincia manchega, pero con vistas no a la vega toledana sino a la Carrera de San Jerónimo. Pues ya estamos todos.

Y ha dicho Bono que su amistad con el presidente del Gobierno –que es terco y pertinaz- tiene mucho que ver con que le haya dado el sí. Lo de que Rodríguez Zapatero es terco y pertinaz es una verdad como un templo –tratándose de Bono habría que hablar de catedrales- no hay más que ver a ‘mimaleni’ que sigue en su escaño del banco azul más chula que un ocho, pero lo de la amistad entre el político de Castilla- La Mancha y el de Castilla y León…pues va a ser que no. Claro que también ha dicho que antes de soportar los golpes separatistas prefiere un gobierno del Partido Popular. Cosas de Bono, que en eso dice lo mismo que diría Rajoy. Un poner.

Y tiene sus razones Rodríguez Zapatero para su terquedad en lo que a Magdalena Álvarez se refiere. La debe tener en gran estima, a juzgar por el dineral que se ha gastado para mantenerla. Gallegos y vascos se han forrado, pero la relación calidad- precio no es nada convincente y quizás no responda a la realidad. Que a lo mejor tienen que intervenir las asociaciones de consumidores ante tanta reclamación.

Se dice en Ferraz que Blanco no las tiene todas consigo y quiere amarrar las cabeceras de las listas con los pesos pesados del partido. Tópicos, porque la realidad es que la batalla es de lo más enconada y todos quieren salir en la foto, ahora que Alfonso Guerra no vigila tan de cerca a los que se mueven. Pero al final las listas se hacen en La Moncloa y no en Ferraz. Lógico. A lo mejor no es tan lógico porque, entre lista y lista, va Felipe González y suelta eso de que hay que gobernar ‘no sólo con todos, sino para todos’. Y en ese momento Blanco se quedó de un aire y casi no le da tiempo a presentar a Bono como ejemplo de transparencia. La presentación, no Bono.

Y en el Partido Popular ya hay gente que dice que les ocurre lo que al Real Madrid, que se dedican a pasarse el balón en horizontal una y otra vez, que no profundizan, que no chutan a puerta y ¡zas!, va un ‘diarrá’ de la política, pierde un balón y les meten un gol incluso a pesar de algunos ‘casillas’ que pululan por la calle Génova. Pura metáfora.

Lo que no es metáfora es la nueva prueba de su amor y del cariño que se tienen Esperanza Aguirre y Ruíz Gallardón, que se han puesto a besarse –políticamente, se entiende- con motivo del nombramiento para Ifema de Luís Eduardo Cortés. Esperanza y Alberto aprovechan cualquier coyuntura para liarse a abrazos. Y es que el amor no puede ocultarse. Y menos si la baronesa Thyssen hace de celestina y, como la ha dado por esto de los árboles, de Esperanza Aguirre dice que es una política como la copa de un pino y a Ruíz Gallardón le quiere colgar de un árbol del Paseo de El Prado.

El amor y el dinero, que ahora resulta que, aparte de lo que nos cuesta mantener a ‘mimaleni’ en su ministerio, resulta que los desequilibrios entre las autonomías son más que escandalosos, y que los madrileños apoquinan más que los catalanes aunque se quejan menos. Eso va a ser por lo que dice Anxo Quintana, que los del ‘Foro’ no saben aprovechar las oportunidades como los hijos de Breogán.

Y Fernández de la Vega de vacaciones en Roma, que sólo le faltaba Gregory Peck para que la llevara en Vespa como a una Audrey Hepburn de película. Porque la vicepresidenta se nos presentó ante los purpurados con un look inusitado, mezcla de Ava Gardner y Lucía Bosé, y todo para dejar claro que de aquí a marzo, la eutanasia, el aborto y hasta la novena a San Judas Tadeo –abogado de los imposibles- ni tocarlas, que hay que estar a bien con la Iglesia y después de marzo Dios dirá y -no es por señalar- ese negociado enseguida la retomará  José Bono.

Y Rodríguez Zapatero sigue francamente preocupado por la vida, cuya mayor amenaza es lo del cambio climático. Claro que hay vidas y vidas porque, mientras el presidente se aterra por la vida en el planeta, en Barcelona –que, a pesar del despegue del que habla Montilla, al que se le ha despegado hasta Woody Allen, no está tan lejos- las clínicas de abortos proliferan y se convierten en el paraíso de las británicas abortistas. Y el laboratorio del ministro de Sanidad también se mete en el tinglado de los embriones.

 C'est la vie, que diría Sarkozy.

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