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El tigre de Artur Mas

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Parece que Artur Mas, por conveniencia o por impotencia, ha dejado en manos de la calle el enfrentamiento con la legalidad.

Un artículo de...

Félix Gallardo
Félix Gallardo

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Que Artur Mas lleva tiempo cabalgando sobre un tigre lo sabe todo el mundo. Ese tigre, bien alimentado,  tenía visos de que se ejercía un cierto control sobre sus correrías. Las entrevistas de Mas en La Moncloa, su reunión con Pedro Sánchez o sus declaraciones afirmando que el tigre estaría siempre dentro de la legalidad, daban a entender que, aunque la carrera fuera desenfrenada y a ninguna parte, Mas tenía las riendas más o menos cogidas. Incluso en sus relaciones con la Esquerra - más concretamente con Oriol Junqueras-  supuesto que el presidente de la Generalidad ya ha asumido que perderá las elecciones a manos de los independentistas, se mantenía la apariencia de un cierto dominio.

Pero las cosas han cambiado desde que el Tribunal Constitucional ha decidido admitir a trámite los recursos del Gobierno. El tigre se ha desbocado y campa libremente por las calles de Cataluña y es precisamente la calle la que se le puede estar yendo de las manos a Artur Mas.

La duda se plantea si se cree que la calle se le ha escapado o es él el que se está apoyando en la calle. Es como si el President, hubiera dicho que él ya ha hecho todo lo que podía hacer, que ha llegado al límite y que ahora es la calle la que tiene que tomar el protagonismo. Una calle que él mismo ha contribuido como nadie a soliviantar. La realidad es que  Mas ha dejado a la calle la tarea de enfrentarse con la legalidad.

Si no fuera así y Mas siguiera con las riendas en la mano, sería difícil de explicar -o se antojaría preocupante- la aparición de términos como presión o violencia. Alguien podría pensar que se trata de presiones intolerables sobre el Tribunal Constitucional o chantaje descarado al Gobierno.

En cualquier caso el tigre se ha soltado y no parece que Artur Mas sea capaz de sujetarlo. O quizás es que no quiere.

“Somos
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