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Tribuna libre

El trasero de los trogloditas

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Por si ustedes no lo sabían, campa por Madrid un artista (sic) que responde al nombre de Evru, que dedica sus tardes a fotografiar desnudos. Pase usted, desnúdese y pose. Este señor invita a todo aquel que transita por la calle a que acceda a una zona reservada de su galería, se ponga en cueros y se deje fotografiar por él mismo. El otro día relataba una de sus “voluntarias”: “A mi me da vergüenza que haya niños que se mueran de hambre pero enseñar el culo no me da ninguna vergüenza”. ¡Qué país, Dios mío! Será todo lo moderno, progre y transgresor que ustedes quieran, pero la propuesta de Evru me parece una solemne majadería. Eso sí, una necedad que al menos queda en “petit comité”, es decir, entre fotógrafo y fotografiado. No como sucede en esta España plural del garrotazo preventivo, ejecutado en vivo y en directo. Eso es ya para nota. Unos predican “que se metan a España en el puto culo a ver si les explotan los huevos” ( Pepe Rubianes ); otros hablan de bobos solemnes (Mariano Rajoy); hay quien recuerda que Barcelona prohíbe la prostitución para que los militares golpistas dejen a sus madres en casa si visitan la región (Iu Forn); otro se llegó a mofar del atentado sufrido tiempo atrás por Jiménez Losantos, lamentando que no le dispararan al corazón (Carlos Fanlo); un senador del PP por Melilla opina que Zapatero “entró en el Congreso con un tren de cercanías” (Carlos Benet), y un europarlamentario del PSOE apostilla que la cadena COPE hace “apología del franquismo y del golpismo” (Luis Yáñez). Pero no se pierdan la última. José Bono acaba de contradecir al The New York Times, al asegurar que los trogloditas no hay que buscarlos en los cuarteles sino en quienes comparan al presidente del Gobierno con el golpista Tejero. Aludía, cómo no, a militantes del Partido Popular. Quizá no le falte razón al ministro. El problema es que, horas después de la declaración de Bono, su correligionario Rafael Simancas apuntaba en Madrid: “el PP, Rajoy y Aguirre se equivocan cuando apuestan por el camino de Tejero”. Así que árnica para todos. ¿En qué se ha convertido este país? Trogloditas, cavernícolas y lobos esteparios campando a sus anchas por la rúe, absolutamente desinhibidos y dejando impúdicamente a la luz lo peor de sí mismos. Estamos agotados. Que paren este tren que yo me bajo. ¿No creen ustedes que la palabra crispación ya se queda corta al oír hablar de huevos explotados o fulanas maternales en el estamento militar? Mientras tanto, Rodríguez Zapatero se enfunda la máscara de El Zorro y, de dos estocadas, enhebra un pacto imposible con CiU que le salvará la cabeza. Genial. Y estábamos avisados. Ya nos lo había predicho el secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda en el diario El País. “El Zorro es Zapatero: astucia y favorecer a los más desfavorecidos”. Esto de favorecer a los más necesitados lo habrá dicho por los convergentes, famélicos de poder y protagonismo como estaban. Digo yo. La respuesta de la oposición no se ha hecho esperar y a don Mariano Rajoy le ha dado por organizar una consulta nacional. Adelante. Con un par, don Mariano. Y no se olvide de encargar la bebida isotónica que hizo el milagro en aquella cuestación española de hace casi un año, en la que dimos el “sí” a la Constitución Europea… para quedarnos solos en nuestro entusiasmo tras el “no” francés. Muchas latas de “Referéndum Plus” y mesitas petitorias van a hacer falta a este Partido Popular para recuperar el norte, tras quedarse sin el “punching ball” del Estatut y con Josep Piqué sacándole los colores en los Países Catalanes. Ahí es nada. Menos mal que nos quedan los Goya. Al momento de cerrar este artículo, en la noche del domingo, Televisión Española retransmitía la Gala de los Goya. Sin embargo, aún no se había producido acto de protesta alguno de nuestros artistas más significados para denunciar públicamente los excesos verbales del columnista de 20 Minutos, del periodista del diario Avui o de Pepe Rubianes en TV3. Comprendámosles: corren tiempos duros para nuestros comediantes. Tras años de pancarta y con este gélido frío siberiano, andan con la pólvora mojada. Bonita tropa. ¡Vaya país, Dios mío! Que alguien lo pare que yo me bajo.

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