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Tribuna libre

Los veranos de la Villa

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No me refiero a esos saraos que organiza don Alberto Ruíz Gallardón con la inestimable ayuda de la señora Moreno, aludo al sarao de zanjas, canales, túneles, vallas, polvo, cemento, desvíos, hormigoneras, ruidos etc. etc. que ha montado para este verano el señor Alcalde de la Villa y Corte. Un despropósito.

 

Evidentemente una ciudad como Madrid necesita obras constantemente y además esas obras contribuirán, con toda seguridad, a hacer de la capital una ciudad mejor, más cómoda y más bonita, pero no es menos evidente que algo está fallando en la coordinación de esas obras y que la persona que ha diseñado el calendario la ha hecho al azar sin tener en cuenta un mínimo orden y procurando armar un desaguisado lo más pequeño posible.

 

Todo lo contrario. Parece que esté diseñado adrede el cierre de calles, el laberinto de zanjas, los ruidos a todas horas y que no exista una solo zona en Madrid en la que no haya obras.

 

Además están las zanjas “programadas” esas que abren las empresas suministradoras del gas, de la electricidad, del agua o de las comunicaciones por cable. Dijo el señor Ruíz Gallardón que esas zanjas se programarían y que no se abrirían en un tiempo que fijó en no se cuantos años. Todas al mismo tiempo y mientras tanto a esperar sin romper un adoquín. Pues no es verdad hay calles en Madrid que permanecen con las calzadas abiertas con zanjas al hilo e las aceras y en esas calles se cerraron las últimas zanjas hace escasos meses. Un desastre manifiesto.

 

Son zanjas de las que en cualquier momento sale una enorme fuente de agua, un escape de gas o se corta la electricidad, pura y simplemente porque una taladradora ha tropezado con un cable, una tubería o una conducción.

 

Madrid en verano es una ciudad turística, por la que no se puede andar, por la que no se puede circular, cuyas terrazas están cubiertas de polvo y con unas calles permanentemente saturadas de coches a cuya saturación contribuyen de forma decisiva unos agentes con petos amarillo-naranjas que en la espalda y para más sarcasmo pone “agentes de movilidad”.

 

Una ciudad incómoda con obras por todas partes que da la sensación de caos total. Unos veranos de la Villa que quitan a madrileños y forasteros las ganas de disfrutar de los “Veranos de la Villa” esos saraos artístico-culturales que monta don Alberto Ruíz Gallardón con la inestimable ayuda de la señora Moreno Espert.