El PSOE tiene un problema de militantes. La nueva Ejecutiva se ha dado cuenta de que un importante número de trabajadores de Ferraz no está afiliada al partido y, por tanto, no paga su cuota. Rubalcaba se ha propuesto acabar con esta situación.
La economía del PSOE atraviesa un momento complicado. Según fuentes internas a las que ha tenido acceso El Confidencial Digital, el desplome en las últimas elecciones va a pasar factura a las cuentas y, por tanto, hay que optimizar los recursos existentes.
Pero la Ejecutiva del PSOE no solo considera que hay que apretarse el cinturón, sino que también creen que es urgente conseguir incrementar los ingresos de las arcas del partido a través de la captación de nuevos militantes.
Rubalcaba y su nueva Ejecutiva han comprobado que un importante número de trabajadores que desempeñan su labor en Ferraz no están afiliados al partido. Creen que ellos, los que trabajan en la sede federal, deben ser los primeros en ‘dar ejemplo’ y contribuir a la financiación del PSOE con sus cuotas.
De esta forma, según ha podido confirmar ECD, nada más hacerse con la secretaría general, Rubalcaba ha dado una orden precisa y concreta: todo nuevo trabajador de Ferraz deberá afiliarse al partido.
El PSOE quiere, en este sentido, imitar la política de afiliaciones del PP, donde la amplia mayoría de empleados de Génova están apuntados al partido y contribuyen a su financiación.
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