Martes 06/12/2016. Actualizado 01:07h

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Política

El personal destinado en Afganistán está en alerta ‘Charlie’ y tiene graves problemas con los inhibidores, aunque se habla de seguridad suficiente

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Los españoles que están en Afganistán, desde diplomáticos a militares, se encuentran en un nivel de alerta alto – ‘Charlie’ en nomenclatura OTAN- y las condiciones del terreno afectan gravemente a los inhibidores de frecuencia de los vehículos. A pesar de las dificultades hablan de una seguridad personal “suficiente”.

Según las informaciones recabadas por El Confidencial Digital, los niveles de seguridad en territorio afgano no son muy favorables teniendo en cuenta las necesidades de los equipos encargados de la protección de las personas y los inmuebles o bases. En cualquier caso, el celo de los responsables de la integridad de las personas es “lógico”, se asegura en ámbitos diplomáticos en la zona, aunque “se lleva vida normal”, afirman para tranquilidad de todos. Eso sí, “lo que hoy es seguro, mañana puede no serlo”, se añade.

Actualmente, el cuerpo diplomático español en Afganistán, así como los soldados que operan bajo bandera de la OTAN, se encuentran en un nivel tres o ‘Charlie’ sobre los cuatro posibles según el grado de peligrosidad con el que conviven. “Las medidas actuales de seguridad son más que suficientes”, se advierte ya que así se encuentran “el 70 por ciento del tiempo” aunque el problema más habitual es que los inhibidores de frecuencias de los vehículos -para evitar las detonaciones a distancia- se estropean por el polvo fino de Afganistán.

Concretamente, la limitación de vuelos para la reposición de estos aparatos obliga a las autoridades correspondientes a solicitar nuevos aparatos en cada nuevo envío logístico. Los inhibidores que resultan dañados por las partículas de polvo que se introducen en el ‘corazón’ del aparato son devueltos a España.

Según otras fuentes consultadas en territorio afgano, si los inhibidores no llegan a tiempo, en aras de la seguridad de los tripulantes, “se piden prestados a los países aliados en la zona”.

Además, los mismos responsables de la protección de autoridades han demandado en diversas ocasiones nuevo material al Gobierno español. Se asegura incluso que las autoridades políticas españolas del lugar han tenido que mediar para que las peticiones sean atendidas. De hecho, mientras los diplomáticos realizaban las gestiones oportunas, los mismos miembros encargados de la seguridad de personas han hecho uso de material propio “de su bolsillo”.

Ahora bien, fuentes diplomáticas consultadas afirman que la seguridad en la zona es estable y que “se puede hacer vida normal”. A modo de comparación se afirma que Bogotá actualmente es más peligroso que Afganistán donde hay quien ha pasado “verdadero miedo físico”.

De igual forma, los diplomáticos advierten que “la excesiva protección te marca”, que los equipos de seguridad “sobredimensionan el problema”, que “ven fantasmas detrás de cada esquina, aunque ese es su trabajo” y que hay ocasiones en las que “hay un exceso de seguridad del que verdaderamente deberíamos tener según las circunstancias actuales”.