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Política

Amago de retirada de Rubalcaba: un “chantaje emocional” a Zapatero porque quiere controlar Ferraz y Moncloa, con puesto de vicepresidente

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Alfredo Pérez Rubalcaba es un político de raza, que ha logrado merecida fama de maniobrero y hábil, además de ser un eterno superviviente. Por eso, su comentario, en un corrillo de periodistas, de que se encuentra “cansado”, como dando a entender que se estaba pensando una retirada, ha sido recibido en una parte del PSOE como una maniobra dirigida a acaparar todavía más poder del que ya tiene.

Según fuentes socialistas a las que ha tenido acceso El Confidencial Digital, las palabras del ministro del Interior –amplificadas después en TVE- fueron recibidas en la sede de Ferraz, lo mismo que en algunos ámbitos de Moncloa, con alguna sonrisa y no pocas ironías.

Nadie allá cree que se haya planteado en serio una retirada. Es más, se ha escuchado algún comentario como el siguiente: “¿Alguien se imagina que Rubalcaba sea capaz de vivir sin la política? Todo el mundo sabe que fuera del mar político, el gran tiburón no tiene vida”. Con estas palabras.

En los citados ámbitos, la declaración se ha interpretado como una maniobra perfectamente calculada, típica del personaje. Incluso ha sido calificada de intento de “chantaje emocional” a Zapatero: ha lanzado una especie de aviso de retirada para conseguir que, a cambio de no irse, le concedan las parcelas de poder a las que aspira.

Hacerse con el poder

Más en concreto, lo que se dice es que Rubalcaba quiere hacerse con “todo el poder”, es decir, el mando en Ferraz y el mando en Moncloa, en este último lugar como nuevo vicepresidente del Gobierno, una opción que fue adelantada por ECD una semana antes de las elecciones. Y se apunta que hay inquietud en muchos cargos del partido y del Gobierno por esa intención.

Los “poderes” de Rubalcaba en Presidencia del Gobierno son las personas que él ha “colocado” en Moncloa, en puestos decisivos. Según las fuentes del PSOE consultadas, fue él quien puso allí a dos personas claves del equipo de Zapatero: José Enrique Serrano, el jefe de Gabinete, y Enrique Guerrero, personajes que ya estuvieron con Felipe González.

También tiene tendidas sus redes en la sede federal de la calle Ferraz, donde, entre otras cosas, ha situado a Elena Valenciano en la secretaría de relaciones internacionales, y la promociona para asumir la secretaría de Organización. Una retirada de José Blanco facilitaría las cosas.

Peón suyo es también Ignacio Varela, ahora integrado en el “aparato” y que, como contó ECD, fue uno de los integrantes del equipo electoral, que trabajó en primera línea en la preparación de los dos debates con Rajoy. Y otro más es Antonio Hernando. Estos dos son los que más son “ofrecidos” para ir a emisoras de radio, a entrevistas…

Uno de los principales objetivos sería controlar la nueva Ejecutiva que saldrá del próximo Congreso Federal del PSOE.

Y el Gobierno

Las fuentes consultadas ponen de relieve que Rubalcaba no oculta su interés por hacerse con el control “político” de los ministerios no económicos. Eso sería posible si es nombrado vicepresidente, como desea. Pedro Solbes se encargaría de controlar los departamentos económicos.

Pero es que, además, se temen que intente “suplir” a Rodríguez Zapatero en la dirección política del país. A ese respecto, se han mirado con lupa unas palabras del titular de Interior, en el mismo corrillo de periodistas: “En esta legislatura, Zapatero debe dedicarse a Europa y a la política internacional”. En los ámbitos socialistas se comenta: “¿Y del Gobierno de España? ¿Quiere encargarse él?”.

Hay apuestas para ver hasta dónde será capaz de rentabilizar su “chantaje emocional” a Zapatero. Según le cuentan a ECD, circula en el PSOE la idea de que Rubalcaba se pasa estos días llamando al presidente sin parar, y que aprovechará las vacaciones de Semana Santa para aproximarse más a él.

El pasado de Rubalcaba

Al mismo tiempo que se lanzan sospechas sobre las verdaderas intenciones de Rubalcaba, en las fuentes consultadas se repasan ahora las viejas posiciones que ha mantenido en el pasado. Más en concreto, se recuerda que en el 35 Congreso del PSOE apoyó a José Bono, aunque al final, gracias a su talento, se hizo un hueco al lado de Zapatero.

Por lo que se refiere a José Enrique Serrano y Enrique Guerrero, no se olvida que en las navidades de 2003-2004 ambos iban pregonando por Madrid que el proyecto de Zapatero estaba aún “muy verde”. Y que Ignacio Varela, meses antes de las elecciones escribía en El País un artículo criticando duramente el proyecto y la estrategia del talante de Zapatero.