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Política

Ataque en El Líbano. Mandos del Ejército alertan sobre el viaje de Alonso a la zona, sin casco ni chaleco, el problema de los extranjeros, y la ‘nueva guerra’

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Las sensaciones que invaden a los militares españoles estos días son muy diversas. La muerte de seis soldados de las Fuerzas Armadas ha puesto en tela de juicio algunas de las decisiones del ministro de Defensa. Además, se alerta sobre el problema de los extranjeros y la ‘nueva guerra’ que nos espera.

El asesinato de seis soldados de las Fuerzas Armadas españolas en el Líbano ha dado que hablar en las últimas horas en el estamento militar, máxime tras las últimas revelaciones que desde el Ministerio de Defensa se están realizando.

Según ha podido saber El Confidencial Digital, el trágico suceso del pasado domingo en el país de los cedros está suscitando duras críticas en el estamento militar. El comportamiento del ministro José Antonio Alonso no termina de convencer. Se valoran algunas de sus decisiones. Por ejemplo, que nada más tenerse noticia del terrible atentado, fuera activado todo el personal de Medicina Preventiva (forenses) del Hospital Gómez Ulla, de Madrid.

Sin embargo, se ha cuestionado que el propio ministro se haya encargado personalmente de supervisar las labores de repatriación de los cadáveres. Según las fuentes consultadas, esta actitud ha sido advertida como una falta de confianza hacia sus subordinados. Se nota demasiado el temor a que se repita una gestión como la del accidente del Yak-42, con Federico Trillo como ministro.

Por otro lado, ha llamado la atención el “look civil” que ofrecía el ministro en el viaje, sin casco ni chaleco. Se critica que Alonso se haya saltado las normas de seguridad en zona de operaciones para dar quizá una imagen irreal sobre la situación en aquél país.

Otros puntos de crítica que ponen en evidencia los mandos militares son los siguientes:

-- Se entiende la premura en traer los cadáveres, pero no que haya tenido lugar durante la madrugada. “Con nocturnidad. Parece como si se quisiera evitar la tensión o arrojar luz sobre los hechos”, se comenta internamente.

-- Desde Defensa se llama la atención sobre la nacionalidad de los soldados de origen latinoamericano –tres de los fallecidos eran colombianos-. Por un lado, algunos mandos se preguntan irónicamente si es algo relacionado con la Alianza de Civilizaciones o si, por el contrario, esto no es demostración del elevado porcentaje de extranjeros en las Fuerzas Armadas. Se llama la atención, por ejemplo, sobre la elevada concentración de miembros de origen marroquí en las Unidades de Ceuta y Melilla.

-- En el estamento militar se habla de “mala suerte” y de atentado terrorista, pero también se quiere resaltar que se trata de “la nueva forma de guerra”: acciones puntuales y brutales actos de sabotaje de origen terrorista. Los medios tradicionales de enfrentamiento para este tipo de casos han quedado obsoletos, se recuerda. Afganistán y la OTAN son un ejemplo de la utilización de medios adecuados a los nuevos tiempos. “Los medios allí desplegados son efectivos en protección y respuesta ante este forma de guerra”.

Las tropas españolas en Afganistán, a diferencia del Líbano, cuentan con vehículos de mayor blindaje –aptos para el combate llegado el caso-, con inhibidores de frecuencia. Además, las ROE,s (Reglas de Enfrentamiento) son más claras y, por lo tanto, más contundentes y seguras de cara a la actuación de nuestras tropas.

--Además, se hace hincapié –frente a algunos mensajes del Gobierno- en que las misiones en Afganistán y Líbano son similares. Ambas actuaciones están bajo el paraguas de la ONU. Pese a esto, en el caso del Líbano se trata de una misión de mantenimiento de la paz –casco azul- y no de imposición de la pazcasco blanco, Afganistán-. En el Líbano, por lo que se ha visto, “sobra el casco azul”, se insiste.

Los responsables militares recuerdan, por último, que el mensaje de paz que se quiere transmitir en los medios de comunicación ha evitado que se hable de guerra o conflicto y hasta de guerra civil. Lo cierto es que “los miembros de la ONU son objetivo de ambos bandos para aumentar o disminuir la tensión según convenga”, se apunta.