Sábado 03/12/2016. Actualizado 01:21h

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Política

El portavoz de Basta Ya, Carlos Martínez Gorriarán, recorre España para “sondear” el clima social para la creación de un nuevo partido político de cara a las generales

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En total han sido 14 reuniones en diez ciudades en las que ha constado que la gente tiene ganas de regeneración democrática y de oposición al nacionalismo obligatorio. El también profesor de la universidad del País Vasco asegura que ha sido el primer intento de promover un debate político en profundidad.

Una toma de contacto con la realidad muy provechosa. Así lo explica Carlos Martínez Gorriarán, profesor de Filosofía del País Vasco y portavoz de la asociación Basta Ya, en su blog que inicia con esta frase tan descriptiva: “Salimos del sur hondo a 40 grados y desembarcamos en el norte brumoso a 20”.A continuación, resume cómo ha recorrido ya 5.000 kilómetros para comprobar por sí mismo y contactar con personas interesadas en la creación del nuevo partido, Plataforma Pro, que lidera junto a Fernando Savater. La ruta ha sido exhaustiva, pero aún le queda visitar Aragón, Baleares y Canarias.

Las reuniones han sido muchas y muy distintas. En algunas localidades, afirma, el aforo apenas llegaba a dos personas. En otras, en cambio, más de ciento treinta. En total, han sido catorce reuniones en diez ciudades. Las personas con las que ha tenido contactos comprenden, define el propio Gorriarán, “desde socialistas hartos del PSOE, izquierdistas sin partido, regeneracionistas vehementes, reformistas prácticos, liberales escamados con el PP, republicanos, antinacionalistas indignados, ecologistas sin firma colectiva, independientes que se encuentran aislados y un largo etcétera que, como es natural, incluía la cuota inevitable del esperpento patrio, ahora muy vinculado a las nuevas tecnologías”.

Por lo demás, continua, “España sigue ahí, hospitalaria y calurosa, salvo el estrecho oasis climático galaico-cantábrico-pirenaico –más fresco, cuidado y limpio, sin ánimo de señalar; pero con su reserva vasca de asesinos sueltos-, poblada de obras y grúas omnipresentes, políticos caciquiles y periodistas de tres al cuarto. Y sí, la España oficial sigue ahí: la singularidad catalana, por ejemplo, no es la cultura ni la llingua, sino la malísima calidad de sus infraestructuras, con verdaderas estafas como las autopistas de entrada y salida a Barcelona, donde te cobran por conducirte a un espantoso embotellamiento sin huida posible”.

En esta gira, asegura Gorriarán, ha escuchado argumentos de todo tipo: “Desde si lo nuestro no era más que un plan para que los vascos se apoderaran de España a explicaciones sobre el gasto de las cuotas de los afiliados. Pero certifico que la media ha sido asombrosamente sensata, y la mayoría de la gente congregada, encantadora, informada y bien dispuesta”.

¿Servirá la excursión para algo que merezca la pena?, se pregunta. “De momento, estamos lanzando el primer intento genuino de promover un debate político en profundidad en todo el país con la única condición de que se esté dispuesta a comprometerse y cómo hacer un partido que consolide y mejore la democracia contra el nacionalismo obligatorio y la degeneración de la vida política como consecuencia de la colusión de intereses entre partidos pervertidos, periodistas mercenarios y empresas enemigas de la transparencia y amigas del monopolio”.

Lo que sí puede acreditar Gorriarán es que lo que más motiva e interesa a personas tan distintas en lugares tan diferentes es, sin duda alguna, la regeneración democrática y la oposición al nacionalismo obligatorio. “La gente no necesita que le expliquen lo que ya sabe perfectamente, sino que le ofrezcan posibilidades de acción política renovadora, líderes en los que confiar y un compromiso serio con la libertad, la transparencia y la solidaridad”. Y concluye: “Quienes aspiren a desplazar a Zapatero deberían tomar nota. Por cierto, no veo al PP en la tarea: inconvenientes de creerse la única salvación posible”.

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