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Política

Batalla campal en Políticas de la Complutense: primero entró la Policía, luego grupos violentos arrasaron la Facultad

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La Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense fue escenario, a finales de diciembre, de una suma de violentos incidentes, que concluyeron con el ataque vandálico al edificio, en el que se causaron destrozos cuya reparación ha constado varios millones de pesetas.

La Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense fue escenario, a finales de diciembre, de una suma de violentos incidentes, que concluyeron con el ataque vandálico al edificio, en el que se causaron destrozos cuya reparación ha constado varios millones de pesetas. En el edificio de la Facultad, que se acabó de construir en el curso 88-89, quedó un espacio para salón de actos, aunque sin nada construido aún, donde ya había moqueta, por lo que el local pasó a conocerse con el nombre de “la moqueta”. El lugar acabó convirtiéndose en sala de reuniones, botellones, etc. de algunos estudiantes: había pintadas en las paredes, la moqueta estaba destrozada... El Decanato actual, con su decano Francisco Aldecoa a la cabeza, decidió cerrar “la moqueta” para comenzar las obras del salón de actos. Los alumnos se enfadaron, y el grupo denominado “Aula Social”, que reivindica un lugar como espacio “autogestionable” por los alumnos, en el que ellos manden de forma total, ocupó por su cuenta un aula de la planta baja, a la que cambiaron la cerradura para que nadie pudiera entrar. Poco después, un grupo de unos cincuenta alumnos irrumpieron en una Junta de la Facultad exigiendo su aula. Les dieron una habitación en el sótano, con la condición de que estuviera abierta a todos los alumnos (no sólo al grupo) y disponible para otros posibles usos: instalación de camillas para donaciones de sangre en momentos puntuales... Así las cosas, la Junta de la Facultad aprueba, el 9 de diciembre, que no se puede consumir alcohol fuera del bar, se tomará en botellines, y quedan prohibidos los “minis” (vasos de plástico con capacidad para casi un litro de bebida y que se suelen vender en las cafeterías de la Complutense). Las bebidas con mayor grado de alcohol que el vino y la cerveza sólo se pueden vender en las comidas. Días antes de las vacaciones, se anuncia por todo el campus (incluso se encontraron carteles fuera de Ciudad Universitaria) una “macrofiesta” de Navidad, el 16 de diciembre, en la Facultad de Política, en el aula “autogestionable”. Ante ese anuncio, y la previsión de que en la fiesta se vaya a servir alcohol, el Decanato pide permiso a Rectorado para que la Policía entre en el aula el día anterior a requisar el alcohol. La acción policial tiene lugar en la tarde del día 15, y los agentes encuentran 350 litros de alcohol, 120 litros de refresco, patatas... El material es requisado y se dan órdenes a los guardas de seguridad (privados) para que a la mañana siguiente revisen mochilas y nadie entre con alcohol (no se cumplió). Durante el día 16, la policía está en los alrededores del campus, practicando controles de alcoholemia. Cuando los organizadores descubren que la Policía ha entrado y se ha llevado el alcohol, montan en cólera y convocan una marcha por toda la Facultad hasta el Decanato, gritando y haciendo pintadas con sprays. Por la tarde, un grupo violento repite la marcha: con un extintor, rompen las puertas de cristal de acceso, destrozan puertas de los servicios, derriban inodoros, realizan pintadas... Pasan a “la moqueta”, donde están trabajando los obreros en la construcción del salón de actos, y continúa el destrozo. Balance de daños, según un primer peritaje: 3 millones de pesetas en desperfectos. Por si fuera poco, un grupo de jóvenes festivaleros afectados por el incautamiento se personan en Comisaría, asistidos por un joven abogado, denunciando que les han requisado el alcohol... y exigiendo que se les devuelva el material. Se les restituye todo menos el alcohol, a menos que se identifiquen y que declaren qué uso van a hacer de él, cosa que rechazan. Un dato añadido es que no pocos de esos alborotadores no son alumnos de Políticas. Además, al día siguiente, en la de Facultad de Psicología, que se encuentra al lado, un par de individuos golpean a dos camareros del centro superior. Uno de ellos continúa de baja.