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Política

Batasuna-ETA ha puesto en el punto de mira de su ‘kale borroka’ a PNV y EA por la “estrategia del apartheid” de los nacionalistas

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Los continuos ataques que están sufriendo ahora las sedes del PNV responden, según los datos recogidos por la Guardia Civil, a una estrategia de denuncia de los radicales por la usurpación de cargos públicos municipales que han hecho los nacionalistas en esta legislatura.

A ETA-Batasuna no se le escapa que las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2007 están ya próximas y no pierden la ocasión de dar un toque de atención tanto al Partido Nacionalista Vasco como a Eusko Alkartasuna.   Según informaciones que ha podido recabar El Confidencial Digital en fuentes de la Guardia Civil, el hecho de que apareciera en la herriko taberna de Zarautz un informe completo sobre concejales del PNV y EA no es casual. Es una forma de recordarle a estas dos formaciones nacionalistas que de cara a las elecciones de mayo de 2003, Batasuna y otras tantas plataformas fueron ilegalizadas.   Los escaños obtenidos por esas organizaciones situadas al margen de la ley por el Tribunal Supremo, el 28 de marzo de 2003, pasaron automáticamente al Partido Nacionalista Vasco y a Eusko Alkartasuna. Solo hay que recordar los casos, entre otros, de los Ayuntamientos de San Sebastián, Hernani, Andoain, Lezo, Eibar, Oyartzun. Sólo por citar unos cuantos ejemplos de una larga lista.   Es lo que el mundo radical denunció como la “estrategia del apartheid” del Estado español: la intención del resto de partidos y del Gobierno de cerrar medios de comunicación, practicar la censura o impulsar la propia ilegalización de organizaciones políticas y sociales. A raíz de esto, los nacionalistas salieron profundamente beneficiados con la “conquista” de esos escaños, anteriormente propiedad de Batasuna.   Aunque hubo alguna excepción rebelde dentro del PNV. Quizá el episodio que más dolió a la dirección peneuvista fue el hecho de que Joseba Egíbar, quien estaba llamado a sustituir a Xavier Arzallus al frente del partido (Josu Jon Imaz le ganó la partida), cedió tres de sus concejales a una plataforma ilegalizada. Esto ocurrió en el Ayuntamiento de Lizarra, del que es alcalde, en julio de 2004.   Hay que recordar que los últimos actos de ‘kale borroka’ son, a juicio de muchos dirigentes socialistas vascos partidarios del proceso de paz iniciado por José Luis Rodríguez Zapatero, grandes obstáculos para avanzar en el mismo, incluso podrían ser motivo para llegar a paralizarlo. El penúltimo, este miércoles, donde se lanzó pintura roja y amarilla contra un batzoki del PNV.