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Política

La Carlos III difunde por su intranet un mensaje “espía” de apoyo al rector, Gregorio Peces Barba: registra quién lo abre y no lo firma

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El mensaje circula por la red de correo interno de los docentes que trabajan en la Universidad Carlos III de Madrid. Con el título de “Carta abierta”, el anónimo texto recoge el deseo de algunos compañeros de Peces Barba de someter al debate un escrito de apoyo al rector. El Confidencial Digital ha podido comprobar que si uno accede al texto de la carta para leer su contenido y no lo firma, el hecho queda registrado: y el discrepante, identificado.

El mensaje circula por la red de correo interno de los docentes que trabajan en la Universidad Carlos III de Madrid. Con el título de “Carta abierta”, el anónimo texto recoge el deseo de algunos compañeros de Peces Barba de someter al debate un escrito de apoyo al rector. El Confidencial Digital ha podido comprobar que si uno accede al texto de la carta para leer su contenido y no lo firma, el hecho queda registrado: y el discrepante, identificado.

 

El correo inicial que ha circulado por la red, y al que ha tenido acceso ECD, explica que se trata de una iniciativa estrictamente personal, “que tiene como fin mostrar un apoyo a la persona de Gregorio Peces-Barba Martínez, a la vista de las circunstancias a las que está siendo sometido, derivadas de su acción institucional como Alto Comisionado de apoyo a las Víctimas del Terrorismo”.

 

“Con independencia de las opiniones políticas que cada uno pueda tener al respecto –continúa el escrito-, entendemos que una serie de vejaciones y descalificaciones personales a las que está siendo sometido, merecen la respuesta de una carta abierta. Esta carta es la que presentamos”.

 

A continuación, se ofrece un link a una dirección de Internet (http://www.uc3m.es/adhesion/) que solicita al usuario la introducción de un código de acceso que incluye el nombre del interesado y su contraseña. Se trata precisamente de las claves que profesores y estudiante deben usar habitualmente para entrar en la intranet de la Universidad.

 

De esto modo, el que quiera leer la carta abierta sobre el rector, para decidir si apoya el escrito, se debe identificar primero. Con este sencillo procedimiento se puede controlar qué docentes han leído el texto, han decidido finalmente no firmar y han abandonado la red sin pulsar el botón “Adhesión a la firma”, que aparece bajo la propuesta.

 

En la carta de solidaridad a Gregorio Peces Barba se comienza recordando su decisión de dejar el cargo de Presidente del Congreso de los Diputados, a pesar de la renovación de la mayoría por parte del PSOE y sin que nadie le hubiera instado a ello, para dedicarse en exclusiva a la investigación y la docencia.

 

“Los que hemos compartido labores académicas con él –precisa la carta- sabemos que puede discreparse de su pensamiento político y de sus planteamientos académicos, expuestos en su carrera como investigador en 30 libros y 70 artículos publicados y traducidos a varios idiomas. Sus tesis han sido objeto de debate, incluso en el seno de los numerosos proyectos de investigación, donde nunca ha exigido ni homogeneidad ideológica, ni uniformidad de criterios a sus diferentes equipos”.

 

El escrito destaca la “vocación institucional” de Peces Barba, su labor al servicio del Estado y su compromiso con la mejora de las instituciones públicas a las que ha dedicado la mayor parte de su vida.

 

Sobre su nombramiento al frente de la AVT, se indica: “En Diciembre de 2004, el Presidente del Gobierno le propuso como Alto Comisionado para las Víctimas del Terrorismo. A pesar de su determinación a declinar su participación en tareas de Gobierno, en ese momento la petición del Presidente del Gobierno, en un cargo sin precedentes en la vida pública española y sin remuneración económica, encontró de nuevo acogida en su vocación de servicio público”.

 

“Durante los seis meses en los que ha ocupado este cargo –se añade-, Gregorio Peces-Barba Martínez ha tenido que escuchar algunas opiniones que, ignorando el mínimo respeto y contraste con la verdad, se han ido deslizando por la injusta pendiente del insulto y la manipulación. Resulta, cuanto menos, sorprendente que el logro de determinados objetivos, sean de la naturaleza que sean, se tenga que hacer sobre las bases de la descalificación y de la humillación, sin otro fin que el de causar daño y descrédito”.

 

Y concluye: “Los que tenemos el orgullo de haber conocido y compartido una parte de la vida académica de Gregorio Peces-Barba Martínez denunciamos este trato vejatorio, del mismo modo que alertamos, a todos aquellos ciudadanos que tengan algún interés por la vida pública en España, de la crispación que permite que estas actuaciones no sólo no sean vistas con preocupación y sean objeto de denuncia, sino que alguien, desde algún razonamiento a todas luces al menos amoral, pueda incluso considerarlas como un acierto o como un mérito. Si esto es así, no sólo tendremos a un muy cualificado servidor del interés general sometido a la crítica gratuita más severa, sino que, además, la vida pública resultará envilecida y cada vez resultará más difícil afrontar cualquier debate con rigor, serenidad y confianza”.