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Política

Conclusión de un análisis sociológico de las elecciones de marzo: el PP no puede ganar al PSOE salvo que éste se sumerja en una grave crisis

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Las últimas elecciones generales han demostrado que el PP no puede ganar al PSOE salvo que los socialistas caigan en crisis internas como las que sufrió en 1996 y 2000. Es una de las conclusiones más rotundas de un documentado análisis sociológico sobre lo que ocurrió en los pasados comicios del mes marzo.

El informe, realizado por José Antonio Gómez Yáñez y publicado en "i&m. Investigación y Marketing", revista de Aedemo (Asociación Española de Estudios de Mercado, Márketing y Opinión", tiene por título "Elecciones de vértigo", con estos subtítulos: "La extraña victoria y las catastróficas derrotas". En rápida síntesis, el estudio dice, entre otras cosas destacadas:

-Hubo un movimiento de izquierda a derecha de más de 700.000 votantes del PSOE de 2004, que se fueron a PP y UPD. La apuesta de Zapatero por una nueva concepción de España, su política internacional, la reforma constitucional, los estatutos, la negociación con ETA, la impresión de descontrol sobre los procesos abiertos, creó una sensación de inseguridad en el electorado socialista. Eso reforzó al PP en Madrid, Valencia, Murcia y Castilla-La Mancha. En el segundo semestre de 2007 el Gobierno rectificó, pero ya fue tarde.

-A lo largo de la legislatura, el PP no logró atraer nuevos votantes, salvo los que recogió de Coalición por Andalucía. El partido se mostró incapaz de ampliar sus apoyos en Cataluña y País Vasco, donde se distanció de los sentimientos nacionalistas. La posición en Galicia se debilitó al perder la Xunta. No consiguió vencer dos problemas: el aire de ofuscación de sus acciones (reforzado por la virulencia de algunos apoyos mediáticos) y la limitada proyección de su dirección (Rajoy, Acebes y Zaplana), frente a otros líderes del partido.

-La aparición de UPD vino a demostrar la incapacidad del PP para atraer votantes del PSOE descontentos con su política territorial y con ETA. El voto a UPD es un voto de distanciamiento del PSOE sin dar el paso de votar al PP. Ello permite afirmar que las elecciones han demostrado que "el PP no puede ganar al PSOE en unas elecciones generales salvo que éste se sumerja en crisis internas, como en 1996 y 2000".

-Otro movimiento se produjo de Izquierda Unida al PSOE. El electorado de IU parecía estable, incluso en 2008 el CIS apuntó tendencia al alza, y súbitamente se evaporó. Dos factores: el "voto útil" provocado por el PSOE cuando amenazó con una posible victoria del PP; y, sobre todo, la débil campaña de IU. Influyó decisivamente su apoyo a ANV en Mondragón tras el asesinato de Elías Carrasco: una parte de sus votantes se marchó al PSOE.

-Unos 300.000 votantes de partidos nacionalistas se pasaron al PSOE (y otros tantos a la abstención), aunque BNG y NaBai se mantuvieron. La Chunta pagó la marcha de Labordeta, Coalición Canaria su división interna… Pero la extraña victoria del PSOE se basa en las pérdidas de los partidos que hicieron apuestas soberanistas: ERC, el tripartito vasco, y CiU en menor medida.

-¿Por qué perdieron apoyos? Apostaron por el soberanismo poniendo fechas a las consultas u horizontes concretos. Se mostraron jubilosos por la secesión de Kosovo. Estos partidos, con responsabilidades de gobierno, se convirtieron en elementos de incertidumbre y buena parte de sus votantes sintieron vértigo. Dieron la sensación que querer poner en marcha procesos de imprevisibles consecuencias. En el País Vasco la opción mayoritaria fue la abstención: "allí es muy difícil traspasar la línea que separa a los partidos nacionalistas de los españoles".

-El eje "identificación con España-Soberanismo" es central en la lucha entre PP y PSOE. Estos obtienen aplastantes ventajas sobre aquellos en las comunidades con más arraigados sentimientos identitarios (Cataluña, País Vasco y Andalucía), con excepción de Galicia.

-El PP es hegemónico en Castilla, Galicia (declinando) Navarra y el Mediterráneo. Por primera vez en la historia electoral, el ganador no avanzó homogéneamente en el conjunto del país: sólo mejoró en algunas zonas, y el perdedor creció en otras.

-El electorado ha lanzado un mensaje claro a todos: los partidos soberanistas han visto recortadas sus ambiciones, el PP queda emplazado para una reconversión, el mapa parlamentario deja al PSOE pocos márgenes a nuevos riesgos.

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