Lunes 21/08/2017. Actualizado 10:21h

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Política

El secretario general buscó un baño de masas en IFEMA

Los secretos del Congreso del PSOE: de los “escoltas” de Susana Díaz a las burlas a González

Los contrarios a Sánchez estuvieron escondidos. Críticas al predominio del “Somos la izquierda” frente al logo del partido. La militancia fue movilizada a través de e-mails

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Pedro Sánchez tiene, desde ayer, una Ejecutiva y un Comité Federal constituidos a su medida y vía libre para controlar el partido. El secretario general, por tanto, logró sus objetivos en un congreso donde hubo notables ausencias, críticas de los bandos enfrentados, y espantadas que no dejaron a nadie indiferente.

Pedro Sánchez en el discurso de cierre del Congreso del PSOE. Pedro Sánchez en el discurso de cierre del Congreso del PSOE.

Desde el equipo de Sánchez intentaron por todos los medios transmitir imagen de unidad, pero ésta no fue posible. Los dirigentes contrarios al secretario general, no tuvieron ningún gesto público de acercamiento, aunque al menos le permitieron sacar adelante sus principales propuestas y rodearse de afines en la dirección del PSOE.

Susana Díaz, con “escolta”

Al frente del grupo de críticos estaba Susana Díaz. Desde primera hora de la mañana del sábado, había mucha expectación por ver a la andaluza en el congreso de la proclamación del que ha sido su rival en los últimos años: Pedro Sánchez.

La presidenta de la Junta, no obstante, eludió cualquier foco y atisbo de protagonismo, siempre acompañada por Juan Cornejo y Francisco Conejo, sus número 2 y 3 en el PSOE andaluz, que actuaron “a modo de escoltas”, según les calificaron varios de los presentes.

Una de las imágenes de la jornada se dio a la entrada de la lideresa en el auditorio donde iban a tener lugar los discursos de inauguración del congreso federal. La plana mayor del PSOE, con líderes del partido de ayer y de hoy, se situó en las primeras filas, pero Díaz prefirió sentarse más atrás. En concreto, en la fila 12.

Pedro Sánchez, no obstante, sí contó con el respaldo, al menos presencial, de José Luis Rodríguez Zapatero, Alfredo Pérez Rubalcaba y Joaquín Almunia, los tres situados en la primera fila. Ninguno de ellos, sin embargo se mostró demasiado amigable con el madrileño.

Una vez concluida la inauguración del congreso, tanto los ex secretarios generales como Susana Díaz desaparecieron, aunque no así las noticias sobre la andaluza.

La presidenta de la Junta movilizó a los suyos para que, antes de que se reanudara el trabajo de las comisiones a las cuatro de la tarde, anunciaran que ella no estaría presente en el mitin dado hoy por Pedro Sánchez en el pabellón 3 de IFEMA. Un viaje a París para participar en una convención aeronáutica le ha impedido acudir, según su equipo.

Después, a escasos minutos de que comenzara la votación plenaria para ratificar las decisiones adoptadas en las comisiones, Díaz y su guardia pretoriana del PSOE andaluz abandonaron el Palacio de Congresos. La sevillana, visiblemente afectada, aseguró que Sánchez tendría su apoyo aunque le advirtió de que “no hay mayoría alternativa” contra el PP.

 “Felipe le ha cogido el gusto al plasma”

Felipe González, tal y como se conocía de antemano, fue uno de los grandes ausentes en el congreso federal. Un viaje a Colombia, calificado por algunos como “oportuno”, le impidió asistir, aunque eso no le impidió mandar un mensaje, a través de un vídeo grabado, a Pedro Sánchez y todos los presentes en el auditorio.

Las palabras del ex presidente no gustaron nada entre los pedristas, ni por las formas ni por el tono. A nadie pasó desapercibido, en ese sentido el deseo de “acierto” de González a la nueva ejecutiva socialista, en lo que se interpretó como un recado a Sánchez.

Después, en los corrillos y también en los diferentes grupos de WhatsApp de los afines al nuevo secretario general, se comentó que el ex presidente, al igual que Rajoy “le ha cogido el gusto al plasma”.

Luena, Ábalos y el traspaso de poderes

Al no tener Pedro Sánchez predecesor en la secretaría general del PSOE, por ser él el último inquilino de ese puesto, había que buscar la escenificación de otro “traspaso de poderes”. Y se dio: lo protagonizaron César Luena, ex número dos del partido, y José Luis Ábalos, nuevo secretario de Organización.

El riojano quiso mantener con el valenciano algún tipo de confidencia, pero este último prefirió posar ante los fotógrafos antes que tener una conversación con su antecesor en el cargo.

El propio César Luena, al igual que Guillermo Fernández Vara, fueron los únicos representantes de las candidaturas perdedoras que se dejaron ver en el hall junto a periodistas e invitados al congreso federal. Los principales apoyos de Susana Díaz y Patxi López prefirieron mantenerse en un segundo plano.

Baño de multitudes para Iratxe, Puente e Iceta

Si los contrarios a Sánchez hace apenas unas semanas estuvieron durante buena parte del congreso federal “escondidos”, los fieles al secretario general desde el ya lejano 1 de octubre no dejaron de hacer apariciones públicas para saludar a los delegados y a los periodistas.

Así, Iratxe García y Óscar Puente, ambos miembros de la nueva ejecutiva socialista, se hicieron un gran número de fotografías con representantes de agrupaciones del PSOE de toda España, incluidas, claro está, a las que pertenecían cada uno.

Miquel Iceta, por su parte, no tuvo reparos en acercarse a la tienda instalada en el hall del Palacio de Congresos, donde se vendían objetos de merchandising con las siglas del partido. El líder de los socialistas catalanes compró una pulsera con el lema “Somos la izquierda” y una libreta.

Críticas al “olvido” de las siglas

A pesar de que la mayoría de delegados e invitados al congreso eran afines a Pedro Sánchez, algunos de los asistentes no tuvieron reparos a la hora de criticar algunos aspectos de la organización.

En ese sentido, una de las decisiones del equipo de Sánchez que causó más rechazo fue la de instalar carteles en los que las siglas del PSOE quedaban relegadas a una esquina, en beneficio del lema del congreso, “Somos la izquierda”, que ocupaba la práctica totalidad del mural.

Una distribución de espacios que causó sorpresa y rechazo a partes iguales: “Casi se olvidan de las siglas” o “mucha izquierda pero poco PSOE” fueron algunos de los comentarios más escuchados.

Ayer domingo, también fue criticada la decisión del equipo de Sánchez de no poner el himno del PSOE antes del discurso del secretario general y optar por una canción de Guns and Roses. Al acabar la alocución de Sánchez, tampoco sonó la música del partido, sino la Internacional.

Movilización por mail a la militancia

La gran afluencia de militantes y simpatizantes al mitin de cierre de Pedro Sánchez ha supuesto el broche de oro a un fin de semana en el que el secretario general ha protagonizado una demostración de fuerza frente a la frialdad de sus críticos. Un gran acto de despedida en el que el equipo del madrileño ha tenido mucho que ver.

Así, los impulsores de la página web que puso en marcha el madrileño al presentar su candidatura volvieron a ponerse en contacto, vía e-mail, con todos los afiliados y simpatizantes que se inscribieron en la bitácora para apoyar al entonces aspirante a la secretaría general.

En el mensaje que todos ellos recibieron, se informaba de la hora y del lugar del mitin de clausura para que todo aquel que lo deseara pudiera acudir, hasta lograr el aforo máximo de 8.000 personas. Un objetivo que cumplieron sin problemas.

El bar de Susana

Antes de ese acto con la militancia, muchos delegados socialistas se agolparon en los bares próximos a IFEMA, al otro lado de la calle, para hacer tiempo hasta la llegada del secretario general.

También en un bar se refugió Susana Díaz, que salió del palacio hablando por teléfono y distraida hasta el punto de que dio un traspiés con una baldosa con la que estuvo a punto de caerse. La candidata derrotada en las primarias volvió a contar con la “escolta” de Cornejo y Conejo, a quienes se les unió Manuel Jiménez Barrios.

En apenas unos metros, Díaz recibió el saludo de un buen número de militantes que le pidieron hacerse una foto con ella. La pregunta más repetida era: “Susana, ¿qué tal estás?”, y la andaluza respondía “bien” con una sonrisa y cierto temblor de emoción en la voz, mientras repartía besos y saludos.

Sonó el “Asturias patria querida”

La entrada a las instalaciones de Feria de Madrid de un grupo de delegados del PSOE de Asturias, afines a Pedro Sánchez, provocó cierto jaleo en los accesos.

Nada más pasar los controles de seguridad un par de gaiteros empezaron a tocar el “Asturias patria querida”, mientras el resto cantaba el himno regional y ondeaba banderas asturianas. Las gaitas siguieron tocando mientras se dirigían a la zona de la grada en la que se situaron.

Sánchez, acompañado de su mujer e hijas

Pedro Sánchez estuvo acompañado por su familia en su discurso ante miles de militantes del PSOE. Su esposa, Begoña Gómez, fue requerida por un buen número de asistentes para hacerse una foto con ellos.

También estuvieron en IFEMA las dos hijas del secretario general del Partido Socialista. Ainhoa, de 11 años, y Carlota, de 9, esperaron en una sala reservada para el equipo más cercano de Sánchez. Se tomaron algunos dulces, pero terminaron aburriéndose de la larga espera y salieron al pabellón donde se las vio hasta echar carreras entre ellas.

Además de por su madre, estuvieron sobre todo atendidos por una pareja joven a los que se dirigían como “tíos”.

Gritos de “dimisión” contra Díaz y López

Durante su discurso, Pedro Sánchez sólo mencionó en una ocasión a sus dos rivales en las primarias. El aplauso a esta referencia a Susana Díaz y Patxi López fue tímido, y estuvo acompañado de algunos gritos dispersos de “¡dimisión, dimisión!”.

Quienes se llevaron las mayores ovaciones fueron algunos de los miembros de la nueva ejecutiva de Sánchez.

Sobre todo, los militantes congregados en IFEMA aplaudieron a los sanchistas más fieles y conocidos, los que se quedaron junto al secretario general cuando dimitió en octubre y fueron más beligerantes contra los barones y la gestora: los diputados Odón Elorza, Susana Sumelzo, Adriana Lastra, José Luis Ábalos, y el alcalde de Valladolid Óscar Puente.

“Somos
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