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Política

Los Gobiernos autonómicos trabajan, codo con codo, con el Centro Criptológico del CNI, responsable del control de información y contraespionaje

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Se trata de un organismo dependiente orgánica y funcionalmente del CNI, que vela por la seguridad de las comunicaciones y la información de la Administración. Pese a su labor oscura y desconocida hasta hace poco tiempo, realiza una extensa labor y trabaja estrechamente con las Comunidades Autónomas. Este es su perfil.

El 19 de marzo de 2004, saliente el gobierno de José María Aznar tras la victoria electoral de José Luis Rodríguez Zapatero, el BOE publicó el Real Decreto 421/2004 de 12 de marzo por el que se regula el Centro Criptológico Nacional. El documento está firmado por el ex ministro de Defensa, Federico Trillo.   El Centro Criptológico Nacional (CCN) existía desde hacía años y vivía embrionariamente desde la época del CESID, pero se había mantenido “in oculto” por la propia idiosincrasia de los Servicios de Inteligencia. La regulación del CCN, que dota de seguridad jurídica y un papel oficial a sus miembros, integrados dentro del Centro Nacional de Inteligencia, hizo necesaria su salida a la luz pública, eso sí, sin mucho ruido.   Ante el avance de las Tecnologías de la Información (TI) los servicios secretos españoles fueron nombrados responsables de la seguridad de los sistemas de información de la Administración y se les encomienda lograr para ellos una “garantía razonable” de confidencialidad, seguridad, disponibilidad e integridad, a fin de evitar “el acceso a la información de individuos, grupos y Estados no autorizados”.   Hoy día, la tarea del CCN se deja notar en todos los estamentos de la Administración en los que realizan tareas de pura contra inteligencia: esto es, preservar las comunicaciones e informaciones de los organismos públicos españoles para evitar el acceso de manos y ojos ajenos. Además, ayudan a las empresas de tecnologías española a evitar el “espionaje industrial” que supondría una fuga de patrimonio español a cualquier potencia extranjera.   Según ha podido saber El Confidencial Digital, agentes del CCN acostumbran a visitar a los responsables de la Dirección General de Telecomunicaciones de cada Comunidad Autónoma para realizar su labor. “Trabajan con nosotros codo con codo, nos tutelan muchas tareas” afirmaba recientemente a ECD un máximo responsable regional.   La tarea del CCN, similar a la que realizan organismos como el SCSI francés (Service central de la sécurité des systèmes d'informations) o el BSI alemán (Bundesamt für Sicherheit in der Informationstechnik) es una de las responsabilidades del propio Centro Nacional de Inteligencia recogidas en las leyes desde su creación.   Efectivamente, la Ley 11/2001, de 6 de mayo, que regula al CNI, encomienda a “La Casa” el ejercicio de las funciones relativas a la seguridad de las tecnologías de la información (art. 4.e). Por este motivo, el secretario de Estado director del CNI, Alberto Saiz, es también director del CCN.   Ha que tener en cuenta que al CCN se le presuponen también funciones activas no sólo pasivas, destinadas a la prevención de amenazas tales como la intercepción de comunicaciones, el descifrado de códigos para la lucha antiterrorista y el seguimiento de potenciales agentes de espionaje relativos a su materia.   Para ello, los miembros del CCN han de atenerse a las normas de actuación de “La Casa”, como el estatuto laboral de los miembros del CNI, el control de sus operaciones por parte de una autoridad judicial, o el seguimiento de los objetivos marcados en la Directiva de Seguridad Nacional, en este caso en las materias referentes a la seguridad de las Tecnologías de la Información (TI).

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