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Política

Claves de la crisis del “Govern”: Montilla perdedor, Maragall moderadamente satisfecho y el desquite de ERC imponiendo a Vendrell

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Con esta remodelación, Maragall perseguía principalmente deshacerse del hombre de Montilla en la Generalitat, Rañé, y del consejero más molesto: Carretero, de ERC. Si el ministro de Industria ha perdido el pulso frente al “President”, los republicanos han aceptado el reto y en un gesto de desquite le han impuesto a la “bestia negra” de los hermanos Maragall: Vendrell. ECD ofrece la “intrahistoria” y las principales claves de comprensión.

El pasado miércoles, a las 19:00 horas, Pasqual Maragall se puso contacto con Josep Bargalló para comunicarle un hecho, no un deseo: hay remodelación del “Govern”. Horas antes había informado a José Montilla, con el que ya había hablado del tema. Pero ni en el aparato del PSC ni en ERC pensaban que la crisis se produciría antes del 18 de junio, fecha en la que se celebrará previsiblemente en Cataluña el referéndum sobre el “Estatut”.   Tanto Bargalló como Maragall se pusieron en contacto rápidamente con Josep Lluis Carod Rovira y Joan Puigcercós, éste último presente en un mitin en Lleida. Puigcercós tuvo que abandonar sus tareas de propaganda y viajar rápidamente a Barcelona.   Esa misma tarde se reunían los líderes de ERC y de ICV con Maragall. El presidente de la Generalitat, ya cara a cara, comunicó a sus socios de Gobierno el inmediato cese de seis consejeros: Josep Maria Rañé, Antoni Siurana y Caterina Mieras, por parte del PSC; los republicanos Carles Solà y Josep Carretero y el “rojiverde” Salvador Milá. Como decimos, no era una consulta. Maragall hablaba de hechos consumados.   “El desquite” de ERC   Según informaciones recogidas por El Confidencial Digital, en ERC piden tiempo, pero Maragall demanda dos nombres de recambio de manera inmediata. Mientras tanto, el aparato de comunicación del PSC comienza a filtrar nombres. Jaume Oliveras y Joan Ridao por parte de ERC.   Así las cosas, los republicanos convocan el Bloque Institucional –una modalidad reducida en número de personas de la Ejecutiva de ERC- para las 9.30 del día siguiente (ayer jueves 20 de abril). En ERC saben que realmente lo que el “President” está pidiendo es la cabeza de Carretero, el hasta ahora consejero de la Gobernación, que en diversas ocasiones, en las reuniones del Consejo Ejecutivo –el “Consejo de Ministros” del Gobierno catalán- había plantado cara y criticado abiertamente las posturas de Maragall.   Igualmente Carretero realizó recientemente unas declaraciones muy críticas contra José Luis Rodríguez Zapatero que sentaron muy mal en el PSOE.   Los republicanos deciden aceptar el pulso de Maragall y optan por “el desquite”: asumen el cese de Carretero, pero como recambio apuestan por imponer a la mano derecha de Puigcercós y “bestia negra” de Ernest Maragall: Xavier Vendrell. Saben que es candidato que peor va a digerir el “President”. Para sustituir al independiente Carlos Solá se opta por una persona de la “cuota de Carod”, cuyo nombramiento será aceptado sin problemas por el PSC: Manel Balcells.   Pasadas las 11 de la mañana, Bargalló, Carod y Puigcercós se dirigen al Palacio de la Generalitat para entregar su propuesta a Maragall. Análogamente a como hizo el día anterior el “President”, ERC presenta a sus dos candidatos como hechos consumados. No hay vuelta atrás para el nombramiento de Vendrell. El pulso ha quedado en tablas. A Maragall no le quedaba más remedio que aceptar.   José Montilla, el gran perdedor   En Nicaragua, la calle donde se sitúa la sede central del “aparato del PSC” –liderado por Montilla, Miquel Iceta y Manuela de Madre- no sentaron nada bien los ceses propuestos por Maragall. No terminan de digerir la salida de Rañé.   Josep María Rañé -hasta ahora consejero de Trabajo e Industria- es un hombre “100% Montilla”. Comparten orígenes políticos: el Bajo Llobregat. Ambos compañeros compartían además carteras homólogas: uno en Madrid y el otro en Barcelona. Las relaciones entre Maragall y Rañé –antiguo líder de UGT- eran malas. Se cuenta que el “President” ha llegado incluso a afirmar, delante de sus consejeros, que no es muy normal tener un líder sindical en un Gobierno.   Los ceses de Caterina Mieras y Antoni Ciurana no han presentado especiales problemas. La actuación de la hoy ex consejera de Cultura –de profesión dermatóloga- no había sido muy brillante, y el hasta ahora consejero de Agricultura tenía a casi todos los “pageses” catalanes en contra.   No obstante, los tres nuevos consejeros del PSC respetan, más o menos, el equilibrio Maragall-Montilla. Jordi Williams Carnes (Agricultura) es un hombre del aparato; Ferrán Mascarell es cercano a Maragall; y Jordi Valls, hasta ahora alcalde de Manresa, va más por libre. No está significativamente alineado.   Los “pecados veniales” del ecosocialista Salvador Milà   Para que los ceses estuvieran equilibrados, Maragall también necesitaba una destitución entre la cuota de ICV. Se optó por el “rebelde” ecosocialista Salvador Milà. El ahora ex consejero de Medio Ambiente era una persona muy independiente de su partido. ICV no iba a tener grandes problemas en aceptar el cese de Milà.   Dos borrones en la hoja de servicios de Milà. En contra de su grupo, pidió el “sí” a la Constitución Europea en el referéndum. El segundo: el pasado verano, con motivo de los incendios que azotaron Cataluña, supervisó la tragedia medioambiental en un helicóptero con parte de su familia.   Cuando se le pidieron explicaciones por esta polémica iniciativa, criticada duramente desde varios foros, contestó que era una forma de compaginar vida familiar y laboral.   Primeras lecturas de la crisis del “Govern”   Con esta remodelación, Pasqual Maragall ha puesto en evidencia que su intención es agotar la legislatura y no convocar elecciones anticipadas tras el referéndum sobre el “Estatut”.   También ha querido dejar claro que sólo él lleva las riendas de la Generalitat, y que no está dispuesto a echarse atrás. Lejos ha querido dejar su frustrada iniciativa de hace unos meses, cuando intentó hacer cambios en el Ejecutivo catalán y se vio completamente impedido.   Si esta vez hubiera cedido a las presiones del “aparato” del PSC, su liderazgo habría quedado totalmente en entredicho.