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Política

Los diplomáticos apuestan por Gustavo de Arístegui y Javier Rupérez para las embajadas en Washington y en la ONU. Está a punto de comenzar el baile de embajadores

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El baile de embajadores está a punto de empezar. El ministro de Exteriores y Cooperación, Juan Manuel García-Margallo, ultima los primeros relevos en embajadas y ya han empezado a circular nombres en el palacio de Santa Cruz. Suenan con fuerza los nombres de Gustavo de Arístegui y Javier Rupérez.

Arístegui es colocado para dirigir la embajada en Washington, mientras que a Rupérez lo sitúan en la representación española ante la ONU. Los dos son personas ligadas al PP, pero cuentan con la condición de diplomáticos de carrera.

De Arístegui es uno de los cargos populares que fue ‘sacrificado’ por Mariano Rajoy antes de las elecciones generales del 20-N. En Génova vetaron su candidatura a diputado por Zamora -o alguna otra provincia- por su enfrentamiento a Rajoy al inicio de la pasada legislatura.

Al quedarse fuera del Congreso, y dejar de ser portavoz del PP en asuntos internacionales, pidió el reingreso en la carrera diplomática a la espera de que Rajoy y Margallo le ofrezcan alguna embajada. El destino de Washington es uno de los más preciados entre los diplomáticos por el prestigio que tiene el puesto.

La “lista de caídos”

Gustavo de Arístegui estuvo en Exteriores el miércoles, con motivo de la toma de posesión de Gonzalo Robles como secretario general de Cooperación Internacional al Desarrollo y, al acaba el acto, formó parte de un reducido grupo de seis o siete personas que a continuación departieron, en el Palacio de Viana, con el ministro García Margallo.

Según ha sabido El Confidencial Digital, en esa charla informa el titular de Asuntos Exteriores sacó y enseñó, en broma, lo que llamó una “lista de caídos por Dios y por España”, aludiendo a altos diplomáticos que están sin cargo alguno.

Cónsul en Chicago

Javier Rupérez, por su parte, volvería a dirigir la representación permanente de España ante Naciones Unidas. También fue embajador en Estados Unidos en la complicada legislatura de 2000 a 2004, durante la cual se decidió la intervención en Irak.

Tras la victoria socialista de 2004, pactó con Moratinos su destino como cónsul en Chicago, donde lleva los últimos ocho años.

El puesto de embajador ante la ONU puede tener especial relevancia en esta legislatura, ya que España país lucha por conseguir uno de los puestos no permanentes en el Consejo de Seguridad para el bienio 2015-2016.

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